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El fín del "Fin de la Historia"

Consecuencias e impacto de los movimientos de indignación del 2011.

Moloch, o la sociedad industrializada en la poesía de Ginsberg

También la segunda parte de Aullido, poema de Moloch, narrado por Ginsberg para la BBC en 1964

El síndrome de Hecatón y la religión del capital

Extracto del libro "Política del Rebelde: Tratado de resistencia e insumisión" escrito por el filósofo Michael Onfray.

Cultura, por William Ospina

Los mandatarios sólo deberían hacer lo que les mandemos. Pero ellos saben bien que, para ponerlos en su sitio, nada nos hace tanta falta como la cultura que nos recortan.

11 Principios de la propaganda moderna.

Principio de la exagera­ción y desfigura­ción: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave. Joseph Goebbels

viernes, 21 de agosto de 2009

Recordando a Galán..


Acabo de pasar por know your enemies porque sabía que iba a encontrar algo de Jaime Garzón que me hiciera recordar de la mejor manera a semejante personaje, brillante en todo el sentido de la palabra. Recordé justamente una frase de Luis Carlos Galán que vi en un comercial esta mañana "al hombre lo matan pero las ideas permanecen" o algo así, el caso es que esa era la esencia de lo que estaba diciendo. Parece que después de tanto tiempo y de tantas cosas, el pueblo si tiene memoria, o tal vez seamos nosotros, los que tenemos toda la voluntad de ver y cuestionar todo lo que pasa a nuestro alrededor, quienes tenemos memoria. Recuerdo una anécdota personal, alguna vez tuve que pedir cita con un oftalmólogo así que busqué el que me quedara más cerca de mi casa, Gloria Galán se llamaba la doctora con quien pedí la cita.

Para mí el nombre no decía nada así que no le presté mucha atención, el día de la cita como cosa rara llegue a tiempo, incluso con tiempo de sobra, todo un record personal, la doctora me pidió que entrara a una habitación mientras terminaba con otro paciente así que entré, en ese momento mi forma de ver a la doctora Galán cambiaria por completo, tenía una pared llena de fotos de su familia, en particular de su hermano Luis Carlos, en ese momento Gloria Galán dejo de ser simplemente la doctora, era Gloria Galán Sarmiento, sin embargo, yo no podía decirle nada, no sabía si era prudente o no, así que preferí no decir nada, después de todo hubiera parecido ridículo que una persona de mi edad, en esa época tendría tal vez 21 años, supiera algo de Luis Carlos Galán.

Cada vez que iba a mi terapia con la doctora Galán, me tomaba un tiempo para ver las fotos de la familia, decían bastante, se notaba como esta señora no dejaba de extrañar a su hermano, tal vez a ellos dos los unía algo más que el apellido, o por lo menos eso era lo que yo había entendido, después de todo los dos habían escogido servir a la comunidad, en formas diferentes obviamente, pero los dos eran servidores de la comunidad lo que me hacía pensar que tal vez ellos eran muy cercanos. Nunca le dije nada a la doctora sobre su hermano, la imagen que repiten en televisión cada vez que hablan de este personaje la recuerdo como el día de su asesinato, es increíble como a mis 9 años ya tenía en mi cabeza tantos recuerdos tristes de este país, bombas y asesinatos por montones.

Hoy en día es imposible saber qué hubiera pasado si este señor hubiera llegado a la presidencia, en cambio a un tal Cesar Gaviria le cayó del cielo el puesto, como cuando uno compra un huevo y le sale con dos yemas, nada más que un golpe de suerte, yo no puedo evitar pensar que hubiera pasado si Galán hubiera sido presidente pero me gusta pensar que lo hubiera hecho bien, así hubiera sido para darle paso a todos aquellos que destruirían su legado y que nos hubieran traído de igual forma a la misma situación que hoy vivimos, sin embargo, hubiera podido ser un respiro de 4 años de la inmundicia política que hemos vivido por tanto tiempo.


Escrito por Jaime Sarmiento.
absolutjaimico@hotmail.com

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La privatización de los servicios públicos y el valor que todos pagamos


Articulo del senador Robledo sobre la discusion de las tarifas de los servicios publicos, para resaltar el ultimo parrafo:

A mí me preguntan, senador Robledo, usted por qué discute tanto. Bueno, porque tengo un problema y es que medio entiendo cómo funcionan las cosas y sé que el país está en un callejón sin salida, es inviable y lo están gobernando para que sea inviable. Y a la gente mientras tanto le tiran un carné del Sisben, un tamal, unas familias en acción para acostumbrarla a eso que llaman los filósofos la servidumbre voluntaria. A la gente es tanto lo que le lavan el cerebro, que termina aplaudiendo morirse del hambre. Estoy seguro de que las tarjetas prepago las van a repartir en medio de fiestas, hasta allá llega la alienación a la que someten a los colombianos. No demora en salir una foto de una señora con una tarjeta prepago diciendo estoy feliz, adoro al alcalde de Medellín.


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CON LA PRIVATIZACIÓN, HAN SIDO ESCANDALOSAS LAS ALZAS EN LAS TARIFAS DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate sobre tarifas de los servicios públicos al ministro de Minas y Energía, al presidente de la CREG y a la superintendente de Servicios Públicos , Comisión Quinta del Senado, 11 de agosto de 2009.


Alzas escandalosas en las tarifas. La gente come menos, se viste menos, atiende menos sus enfermedades, para poder pagar los servicios. El prepago en los servicios públicos, un sistema inicuo. Montaron la privatización con el cuento de que iban a bajar las tarifas. La solución es estatizar. Las fórmulas enredadas de la CREG. Los tributos que se obliga a pagar a los estratos 5 y 6. El capital extranjero viene por todo.

Alguien decía aquí hace un rato que algo debería quedar de este debate. Lo primero que quiero dejar claro es que las tarifas de los servicios públicos han sufrido incrementos escandalosos. La gente no está loca cuando protesta o se queja y alega. Luego sería el colmo que dejáramos pasar por alto esta realidad. Aquí hacen unos cortes de tiempo a conveniencia a ver cómo cuadran la curva para que desaparezca el alza, pero no, son las cifras las que definen el asunto. Y aun cuando ustedes no brindan las cifras como debieran y en Colombia es un lío conseguir cifras –suelo decirlo: casi hay que someter a tortura a los altos funcionarios para que las den a conocer, una de las prácticas más detestables de este gobierno–, algo logra saberse.

Alzas escandalosas

Les voy a aportar unas cifras para darles la idea de que sí han subido las tarifas de los servicios públicos y que los colombianos en sus casas no están locos cuando se quejan ni estamos tampoco locos los senadores cuando lo denunciamos. Voy a partir del año 1991. ¿Y por qué amplío el lapso? Pues porque aquí todo obedece a una política determinada que se estableció desde hace rato para producir un cambio estructural en los servicios públicos, cambio estructural que, aun cuando en esos días nos lo vendieron con el cuento de que iban a bajar las tarifas y que todo iba a ser felicidad, estaba armado para subirlas. Entonces nos toca analizar el asunto desde la Ley 142 de 1994, e incluso un poco antes.

Bogotá: de 1991 a marzo de 2009, para el estrato uno, incrementos del kilowatio de energía eléctrica del 48%; estrato dos, 25%; estrato tres, 76%, los anteriores aumentos en valores reales, porque si fueran nominales, serían para el estrato uno de 1.077 por ciento y para el estrato dos de 895%. ¿Qué quiere decir reales? Que se descuenta la inflación, y si suponemos que a la gente no le subió el salario en ese mismo porcentaje (como efectivamente no le subió), concluimos que la gente está comiendo menos, vistiéndose menos, curándose menos de sus enfermedades, recreándose menos, educándose menos, para poder pagar estas altas tarifas.

Veamos el caso del agua entre 1995 y 2007. Bogotá: para el estrato dos, 100% de incremento. Medellín: 835%, en valores reales; Barranquilla, 391; Bucaramanga. 1.218; Cartagena, 194. La población protesta con razón, porque está padeciendo incrementos descomunales. Y hay cifras que muestran que hoy el gasto en servicios públicos ocupa más que antes. En resumen, la gente come menos, se viste menos, se recrea menos, para poder pagar las tarifas de los servicios públicos. Tengo un dato aquí del Dane –en general yo solo uso cifras oficiales–, energía eléctrica: en 1993, la tarifa ocupaba 9,5% del total del ingreso, y ya era mucho, ¿no? Casi la décima parte. Bueno, en el 2003 el porcentaje llegó al 13,8, un incremento del 50%. Una barbaridad. Si a eso le sumamos acueducto, teléfono, gas, etcétera, estamos hablando de unos incrementos escandalosos en las tarifas.

El prepago, un sistema inicuo

Hay un hecho que me perturba especialmente, y son las soluciones que se ofrecen. No puedo estar de acuerdo con la solución de banquero del prepago para los servicios públicos. Me parece un sistema inicuo. Voy a decir con toda franqueza que a los gerentes de las empresas de servicios públicos les va a terminar cabiendo lo que se afirma sobre los banqueros: que puede que pierdan el alma, pero plata no pierden. Esto es horrible, ¿qué quiere decir el prepago en tarifas de servicios públicos? Que una persona va a tener luz en su casa (por ejemplo) apenas una parte del mes o una parte del día. O sea, que no va a tener pleno servicio de energía.

Suben y suben las tarifas, los ingresos de la gente no suben y en muchos casos disminuyen, y la solución al problema no es ver cómo se bajan las tarifas y cómo se aumentan los ingresos, sino es darle un trato tecnológico y hacer que los colombianos, o solo tengan dos horas de energía al día, o quince días al mes. Esto a mí parece desalmado, se lo digo a ustedes con franqueza. Es el tipo de cosas que irritan al país porque, por supuesto, a lo que apuntan es a resolver el problema, ¿de quién?, de las empresas. Claro, para las empresas es buenísimo. Ya no van a tener cartera y harán además operaciones de capital financiero vendiendo la energía prepago, como hacen los de la telefonía celular. En la práctica, en dos palabras, van a hacer más ejercicios financieros para aumentar sus utilidades. A mí el sistema me parece realmente vergonzoso. Y si lo hacen en Sudáfrica, no me sorprende, porque propiamente Sudáfrica no es un país que uno pueda poner como ejemplo para nada. Es uno de los países más horribles del mundo, socialmente hablando, aun cuando el territorio sea una belleza.

¿De dónde salió todo esto? Toda esta política tiene origen –yo lo he explicado varias veces, y habrá que seguir explicándolo siempre– en la privatización de las empresas de servicios públicos. Nos la montaron con el cuento de que se iba a acabar la corrupción, que ahora iban a bajar las tarifas, que todo iba a ser de maravilla. Y miren los incrementos en las tarifas. Y entonces nos dicen, “pues sí, pero hay energía”. Y yo pregunto: ¿para estos del prepago hay energía? Y pregunto también: ¿es sensata una política en que la gente come menos para pagar las tarifas de los servicios públicos, vive menos, porque no tiene con que comprar sus remedios y se muere más joven, porque no tiene con qué pagar las tarifas de los servicios públicos? Luego a mí no me vengan con el cuento sofístico de que los servicios públicos más caros son los que no se tienen. No, los más caros son los más caros. Los más caros son los que hay que pagar más caros. Y hay otras maneras de resolver el problema y aquí entro al detalle.

La solución es estatizar

Si una empresa de servicios públicos es del Estado, este puede manejarla de tres maneras diferentes. O utilizarla como lo hace el privado para hacer ganancias exorbitantes, porque es un monopolio clásico, e incluso el de la generación también es de tipo oligopolio. Entonces puede el Estado utilizar la empresa para disparar las tarifas y esquilmar a todo el mundo, como se hace actualmente en la era de las privatizaciones. En el otro extremo, podría el Estado conseguir recursos y vender la energía o el agua a menos del costo de producción y subsidiar abiertamente a los usuarios. Esa sería otra posibilidad. Se vende por menos de lo que cuesta y, mediante otros recursos, el Estado subsidia, y punto. Y hay una tercera opción, y es que el Estado cobre el costo del servicio más la ampliación de las redes, y no obtenga una utilidad, digamos, en el sentido de sacar plata de allí para otros sectores, como se hace en el negocio privado.

Aquí se optó por la privatización, o no, no se optó, porque aquí el gobierno no inventa nada. Los que impusieron la política fueron el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, los mismos que van a poner las bases militares gringas –y supongo que terminarán utilizando las bases también para cobrar las tarifas de energía y agua–. Y lo que tenemos es que los inversionistas privados y el capital financiero y todos los que entran en el negocio están haciendo ganancias a mi juicio exorbitantes. Y hay una inmensa corrupción, digámoslo también con franqueza, para garantizar esas utilidades, que no deberían existir, porque el agua y la luz deben prestarse no como un vulgar negocio, sino como un servicio público y como un derecho. Estamos hablando de agua, estamos hablando de energía eléctrica, a los que uno no puede renunciar sin sufrir unas carencias descomunales. Aquí con mucha facilidad se dice que la solución son las tarjetas prepago. Pero estudien el calibre de la carencia que se sufre con eso. Aquí alguien dijo: es que la gente prefiere dejar de comer antes que no pagarle a EPM, cosa que es cierta y me parece dramático. ¿Qué es lo que prueba? Que perder los servicios públicos genera una tortura sobre la gente. Y la gente prefiere dejar de comer, enfermarse, morirse más joven, con tal de tener la energía o tener el agua, tan absolutamente necesarias. Y el gobierno aprovecha eso en la lógica de la privatización, en contra de los ciudadanos.

Se da también una continua persecución contra los trabajadores, también hay que decirlo con franqueza. Cada paso que dan estas empresas es persiguiendo a los trabajadores, destruyendo los sindicatos, imponiendo sistemas de subcontratación, haciendo despidos masivos, negando los derechos. Se trata de una lógica de monopolios y oligopolios y son los únicos que tienen derecho a quedarse absolutamente con todo.

Las fórmulas enredadas de la CREG

El tema que voy a analizar ya se ha mencionado aquí, y sobre él quisiera que los senadores de la Comisión Quinta intentáramos hacer un acuerdo. Es intentar desentrañar cómo son las tarifas de las Comisiones de Regulación. Tienen toda la razón los senadores, son absolutamente raras. Estoy seguro de que si al ministro de Minas le pedimos que coja papel y lápiz y nos explique las fórmulas, no es capaz. (El ministro replica: yo soy capaz). No, estoy seguro de que no. Mire cómo le quedó de mal explicada la del alcohol carburante, ministro. Con la del alcohol carburante no pudo y con estas tampoco, estoy seguro, porque están calculadas para producir unos enredos descomunales. Esa es mi impresión, usted tendrá otra. En todo caso se calculan de una manera enredada para que el común de la gente no entienda. El doctor Martínez, que es de un nivel superior, sí entiende. Pero el común de la gente no.

Hay incluso otro hecho que a mí me parece muy grave. Aquí nos acaban de decir que las utilidades que se calculan con las fórmulas de las tarifas son del 9 y el 11 por ciento, después de impuestos. Yo lamento, pero eso no lo puedo creer. No lo puedo creer, como no lo pudo creer tampoco el senador Vélez, que es amigo del gobierno. Por la simple razón de que así no viene el capital extranjero. Usted no puede decirme a mí que si la tasa de ganancia de aquí es la misma de allá, se vienen los inversionistas. No. Si vienen a Colombia es porque ganan más aquí que allá. O usted nos está dando la información recortada y es una verdad a medias. ¿Sí pagan 33% de renta? Yo sí sé que no pagan 33 por ciento de renta, y ese es el tipo de trucos. Y es ahí donde esquilman a los colombianos, y es ahí donde los golpean. Porque las cuentas las hacen con unos costos nominales que no son ciertos. ¿Cómo así que 33% de renta? Díganme aquí qué monopolios, qué trasnacionales pagan 33% de renta. Denme un solo nombre. Pero no se haga el loco, doctor, no me haga caras, porque usted sabe cómo es eso. Y usted y la Comisión deberían calcular la tasa de ganancia de esas empresas asumiendo los costos reales de la renta. ¿Cómo así? Aquí tenemos rentas del 9% reales en las zonas francas por ejemplo, y ustedes hacen las cuentas como si fueran del 33%. Al país no lo pueden tratar así, porque esto lo paga la gente con sufrimientos: sin agua, con las tarifas prepago. Este es el tipo de cosas que son un horror en este país. La ficción matemática para justificar ganancias exorbitantes y atropellos inmensos a costa de los pobres y de la gente que está sufriendo. ¿A cómo se va la tasa de ganancia de una empresa que tiene tasa nominal de 10, 11 ó 12 por ciento, cuando la renta se baja del 33 al 9 por ciento? Si es que no le baja más, porque por solo dos conceptos le baja del 33 al 9. Es un punto crucial en esta discusión. Es que aquí con mucha alegría se habla de todos menos del sufrimiento de la gente. Y a la gente que se está muriendo de hambre y que no tiene luz la despachan con el cuento de que podría ser peor. Sí, todo puede ser peor, pero se supone que estamos intentando gobernar para que la situación mejore, no para que sea menos mala. Y hay que trabajar con seriedad estos temas.

Me parece el colmo, repito, que se falseen las cifras de esta manera para ocultar que se producen utilidades escandalosas, astronómicas, de mafioso, en contra de los intereses de la gente y de los colombianos. Y cuando es un empresario del montón, que no es un monopolio o una trasnacional, ese sí paga renta del 33%. ¡Y ay de que no la pague!

¡Y ese negocito financiero que montaron con los electrodomésticos dizque para ayudarle a la gente! Para ayudarle a la gente no, para enredarla. ¿Y cuál es la tasa de interés de esas operaciones financieras de esos televisores, de esos electrodomésticos que le embuten a la gente con las tarifas de los servicios públicos? Esa no la incluyen tampoco en la ganancia de la empresa.

Los tributos en los estratos 5 y 6

Hay otro asunto que hay que mirar, y es que parte del problema consiste en que el Estado no subsidia como debiera a los pobres de Colombia. Subsidia a los monopolios y a las trasnacionales, pero a los pobres de Colombia no. Aquí dieron las cifras. El subsidio del Estado es bien pequeño, y el subsidio grande, que tampoco es suficiente, lo pagan los estratos 5 y 6.

Entonces aquí voy hacer otro debate. Estrato 5 y 6, me dice a mí el gobierno, son 445 mil colombianos, y alguien dirá: los ricos de Colombia. Y yo replico, si esos son los ricos de Colombia, entonces por qué el impuesto de guerra no lo pagan sino 7 mil. Estos sí son los verdaderos ricos de Colombia. Les han metido el cuento a los colombianos de que los de estratos 5 y 6 son unos magnates, unos potentados, dignos de sufrir todo tipo de palera, la que les quieran meter. Y resulta que todos los que estamos más o menos informados sabemos que los estratos 5 y 6 están llenos de gente que a duras penas sobrevive. Son 445 mil, y les clavan un impuesto del 20 por ciento para subsidiar a los estratos 1, 2 y 3. Eso es escandaloso, un gravamen confiscatorio. Cómo así que a un monopolio le bajan la renta del 33 al 9%, y al ciudadano Pedro Pérez, porque tiene un apartamento cualquiera, una casa cualquiera, que es de estrato 5, le clavan en las tarifas de servicios públicos, que es un bien esencial, necesarísimo, 20% de impuesto para que el gobierno haga demagogia con esos dineros subsidiando a unos cuantos pobres o haciéndoles un poco menos grave la vida.

Este es otro debate que está por hacerse. ¿Quién paga los impuestos, cómo es esto? ¿No dice la Constitución que los impuestos deben ser progresivos? Y yo pregunto, ¿cómo es progresiva una estructura tributaria que de entrada les impone el mismo 20 por ciento a todas estas 445 mil personas? ¿Por qué es progresivo, en qué consiste la progresividad? ¿Ahí no hay apartamentos de dos mil o tres mil millones de pesos y otros de cien millones de pesos? Claro que lo saben, todos lo sabemos. Y sin embargo, les cobran a todos el mismo 20%. ¿Y cómo compagina esto con que a la trasnacional, y estamos hablando ya ni de los ricos de Colombia sino de los ricos del mundo, se le baja la renta del 33 al 9 por ciento?

Entonces, no es que el país no tenga arreglo. Es que no se les da la gana de arreglarlo, porque es un país que para dos o tres gatos gordos funciona a las mil maravillas. Les digo con franqueza, si yo fuera dueño de una trasnacional, hace rato habría aterrizado en Colombia. Porque este sí es el negocio de la vida. Aquí consiguen lo que no consiguen allá, por eso es que vienen. Este es el problema de su teoría, doctor, cuando usted dice “que es la tasa de ganancia de allá y se vienen aquí”. No, nadie se va de un país a otro por la misma tasa de ganancia. Mejor dicho, nadie se va ni siquiera de Socorro a San Gil a ganarse lo mismo. El capital busca la ganancia, eso todos lo sabemos.

El capital extranjero viene por todo

Y por último, decir otra cosa más, que no es menos grave que todo lo mencionado anteriormente. Estas empresas de servicios públicos van a terminar en manos del capital extranjero. Ya son muchas las que están ahí, pero van a terminar todas. Es una especie de destino trágico. Y por eso, incluso a las que son del Estado u oficiales como EPM las han puesto a operar con ganancias de lógica monopólica de trasnacionales, para poder volverlas atractivas al inversionista privado y al capital extranjero. Tenemos casos como el de EPM que son dolorosísimos. EPM es una buena prueba de que no es verdad que todo lo estatal funcione mal, el gran alegato que nos hicieron hace veinte años. Que todo lo estatal funcionaba mal, y resulta que fue la empresa del siglo XX en Colombia. Pero miren lo que vienen haciendo con EPM. Entonces, le están imponiendo funcionar con la estructura tarifaria que le ordena la Ley 142. Ustedes los de las comisiones saben que es verdad. La Ley 142 ordena ganancias de monopolio para todas estas empresas. Dice la ley, ganancias de una actividad equiparable, o sea, ganancias de monopolio. ¡Lo ordena! A mí no se me olvida que aquí el anterior ministro de Minas, el doctor Mejía, cuando alguien dijo bajemos las tarifas de EPM, lo amenazó con echarle la ley encima, porque no se podía. Había que ponerla lo más alta que se pudiera.

Con eso se hace politiquería en Medellín. Este y el anterior alcalde hacen parquecitos y cosas que les quedan bonitas, no lo voy a negar. Pero la pregunta es: ¿eso no lo pagan los de los estratos 1 y 2, y 3, los que se están muriendo de hambre, a esos que les van a poner tarifas prepago? Las obras de ornato se terminan pagando con la energía que no consumen en cierto sentido los de la tarjeta prepago, o con lo poco que pagan.

Y volvamos sobre lo de la tarjeta prepago. Me lo explicaba un ama de casa en Manizales. Me decía, senador: aquí ahorramos en beneficio del alza de la tarifa. Mientras más ahorramos consumo, más pueden subirnos la tarifa. Mientras menos kilowatios gastamos, más caro nos pueden vender el kilowatio. Mientras menos metros cúbicos de agua usamos, más caro nos venden el metro cúbico. Es algo absolutamente perverso lo que están haciendo contra un poco de pobres que no tienen la información suficiente, porque si la tuvieran, senador Reyes, otro gallo cantaría. Estoy seguro de que nadie estaría por reelegir al doctor Álvaro Uribe. Porque esto es lo que tenemos, esta es la realidad. No se la inventó, pero es en lo que estamos.

El capital financiero está cogiendo las utilidades y las está exportando. El sudor y las lágrimas de nuestro pueblo y de las capas medias los coge el capital extranjero y los exporta a Alemania, Francia, Estados Unidos, a generar progreso allá y aquí nos quedamos con los sufrimientos y los problemas. Así, el país no es viable. Cómo es posible, y ustedes son economistas, que un país pierda sus principales fuentes de acumulación de capital. Un país donde en general ningún negocio funciona, porque la estructura económica no lo deja funcionar. Tenemos aquí las principales fuentes de acumulación de riqueza, ya está el mercado creado, todo está resuelto, no tienen voladero, no hay para dónde irse. Pero al capital extranjero le disparan las tarifas al infinito y además con esas utilidades y no le cobran impuestos, y eso se lo llevan para el extranjero y ni siquiera se les cobra una tasa por exportación de utilidades, como sí se les cobraba antes. El país así es cada vez más inviable.

A mí me preguntan, senador Robledo, usted por qué discute tanto. Bueno, porque tengo un problema y es que medio entiendo cómo funcionan las cosas y sé que el país está en un callejón sin salida, es inviable y lo están gobernando para que sea inviable. Y a la gente mientras tanto le tiran un carné del Sisben, un tamal, unas familias en acción para acostumbrarla a eso que llaman los filósofos la servidumbre voluntaria. A la gente es tanto lo que le lavan el cerebro, que termina aplaudiendo morirse del hambre. Estoy seguro de que las tarjetas prepago las van a repartir en medio de fiestas, hasta allá llega la alienación a la que someten a los colombianos. No demora en salir una foto de una señora con una tarjeta prepago diciendo estoy feliz, adoro al alcalde de Medellín.

¡Que país el que estamos construyendo!

Para ver la intervención del senador Robledo sobre las tarifas de los servicios públicos ingrese a los siguientes links:

Primera parte: http://www.ustream.tv/recorded/1966838 Segunda parte: http://www.ustream.tv/recorded/1966861

Doberman "Uribe": Obediencia y poder


El presidente colombiano cede al Pentágono el usufructo de siete bases aéreas y marítimas. Uribe sella el pacto militar con EEUU

Tras varias rondas de conversaciones secretas iniciadas el pasado febrero, se cerró en Washington ayer el acuerdo entre los gobiernos colombiano y estadounidense para el uso de siete bases aéreas y marítimas en Colombia. La filtración del pacto militar provocó en las últimas semanas una tormenta en toda América Latina e interrumpió en la práctica el proceso de alianza UNASUR, que impulsa el presidente brasileño, Lula da Silva.

La oposición a Uribe exige que el texto sea debatido en el Congreso, mientras que él sostiene que, para no alterar sustancialmente los pactos vigentes con EEUU, sólo debe pasar por el Consejo de Estado en un trámite no vinculante.

La autonomía de los estadounidenses en suelo colombiano se negociará en secreto

Según filtraciones publicadas por la revista Cambio, que dirige el ex canciller Rodrigo Pardo, algunos de los aspectos polémicos, como la autonomía del Ejército estadounidense en suelo colombiano, serían objeto de un posterior "acuerdo de aplicación" a negociar reservadamente por "agentes ejecutivos de los dos gobiernos" .

Tanto el Gobierno colombiano, como el propio presidente Barack Obama, han subrayado que EEUU no instalará bases propiamente dichas en Colombia , sino que se ubicará en las que ya están operativas en este país.

Sin embargo, en declaraciones a Público, la analista internacional estadounidense y profesora de la Universidad de los Andes Arlene Tichner, considera que esa precisión es una "cortina de humo" , puesto que "no tener bases fijas es la estrategia actual de Washington, especialmente tras el 11-S.

Ahora se trata de contar con múltiples puntos, llamados en la jerga militar flores de loto, entre los que poder saltar de manera rápida y ágil, lo que permite una mayor interrelación y articulación entre los distintos comandos que tiene el Pentágono".

Según un informe elaborado en abril por el Comando Aéreo de Movilidad para la Fuerza Aérea de EEUU, las antiguas bases de la Guerra Fría han pasado a denominarse "Ubicaciones de Cooperación en Seguridad" (CSL por sus siglas en inglés).

Los países vecinos temen la capacidad operativa de EEUU fuera de Colombia

El proceso para que el Pentágono empiece a instalarse o refuerce su posición en Malambo, Palanquero, Apiay, Tolemaida, Larandia, Bahía Málaga y Cartagena, se inició cuando el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, anunció en su campaña electoral que no renovaría el contrato para el Puesto Militar de Operaciones Avanzadas situado en Manta, la única base militar de EEUU en Suramérica.

La base de Manta permitía al Pentágono la vigilancia del Pacífico, desde Perú hasta América Central. La decisión de Correa se reafirmó ante la certeza de que desde Manta se intervino en la invasión del Ejército colombiano en Angostura para bombardear un campamento de las FARC el 1 de marzo de 2008, tras lo que se produjo la ruptura de relaciones entre Ecuadory Colombia.

Aviones AWACS y C-17

El punto más conflictivo del acuerdo, el que más ha despertado el recelo de los vecinos de Colombia, desde Venezuela a Brasil, es de la previsible "extraterritorialidad" de la intervención estadounidense, tanto desde el punto operativo, como de inteligencia.

El Gobierno colombiano ha insistido en que EEUU sólo operará en el interior del país para luchar contra el narcotráfico, lo que no es congruente con la ubicación prevista en las bases de aviones AWACS, que pueden sobrevolar varios países del continente sin ser detectados por los radares, y de los gigantes C-17, destinados al transporte masivo de tropas, para los que se acondicionará la base de Palanquero.

Otro aspecto polémico en Colombia es el de la inmunidad del personal civil y militar estadounidense, que el acuerdo firmado equipara al de la Embajada de EEUU. En Ecuador han quedado impunes más de 3OO delitos, incluidos robos, asesinatos y violaciones cometidos por el personal estadounidense de la base de Manta.

Perfil

El mayordomo de los superpoderosos

Nadie de los que frecuentaron a aquel rebelde estudiante de Derecho en la Universidad de Medellín, Álvaro Uribe Vélez (Medellín, 1952), enamoradizo y pendenciero, incontrolable y agresivo en el trago, buen representante del espíritu paisa para los negocios, intuyó que un día sería el político más popular de Colombia. Dos veces presidente por carisma personal, sin el apoyo de una estructura partidista seria, aunque aupado por la oligarquía antioqueña, que coincidió con la de Bogotá en la necesidad de encontrar a alguien que aplicara mano dura en el orden público y liberalismo ilimitado para sus negocios.

Su vinculación con los poderosos nació durante su gestión como gobernador de Antioquia. El sociólogo y escritor Alfredo Molano le conoció allí cuando ejercía como gestor de paz. "Tuve una reunión con él y con otros personajes. El que manejaba todo era Fabio Rico, el magnate del azúcar; él le dictaba las medidas Lo que tiene Uribe es que es una especie de mayordomo de los superpoderosos; interpreta muy bien su lógica y los ha sabido utilizar para su ambición política y para su fortuna económica".

En 1982, la familia Uribe compra en Córdoba (la zona más importante del paramilitarismo) una finca de más de 2.000 hectáreas, El Ubérrimo. El padre, Alberto Uribe Sierra, asesinado por la guerrilla durante un intento de secuestro, se dedicaba a la compra y venta de fincas, y es íntimo amigo de Fabio Ochoa, patriarca de una de las primeras familias de narcos, cuyos hijos fueron extraditados a EEUU. Uribe siempre ha sostenido que sus vinculaciones con gente tan dudosa tuvieron su origen en la afición por los caballos. Él mismo es un buen jinete y su número preferido es el trote con montura de paso sosteniendo una taza llena de café sin que se derrame una gota. Así alterna su tiempo entre una frenética actividad política todos le reconocen una gran capacidad de trabajo con la vida de terrateniente.

Los próximos días serán decisivos para que Uribe, retorciéndole una vez más el pescuezo a la Constitución y las leyes colombianas, se promueva para un tercer mandato, que tendría ganado de antemano ante la desunión de la oposición política. Frío y habilidoso, suele faltar a su palabra cuando lo considera necesario. Un importante político que visitó a Chávez en medio de la crisis de las bases estadounidenses, subraya que el mayor reproche que le hace a Uribe el mandatario venezolano es el de ser un mentiroso. En esto coincide Antonio Caballero, el periodista más influyente de Colombia: "Miente como respira. Casi todos los políticos mienten, pero éste lo hace de una manera casi patológica".

Empezó a mentir casi al comienzo de su primer mandato, cuando aseguró que no se prestaría a una reelección. Tras un montaje turbio de compra de votos, que tiene en la cárcel a dos parlamentarios por cohecho, abrió la posibilidad para un segundo mandato, que ganó en las urnas frente a Carlos Gaviria, quien, sin embargo, obtuvo la mayor votación de la izquierda en la historia colombiana.

Perpetuarse en el poder

Ante las críticas generalizadas por sus maniobras, Uribe acude a su popularidad en las encuestas, que no ha bajado nunca del 50%, especialmente entre las clases bajas, y habla del "estado de opinión" por encima de las formas democráticas. "Es un populista", afirma Caballero. "Mediante los consejos comunales (concejos abiertos donde amonesta públicamente a sus ministros y reparte cheques y ayudas) abrió paso a esa idea del estado de opinión, que es una preparación para un posible autogolpe de Estado. Si no le va bien con las normas vigentes, buscaría fórmulas para perpetuarse en el poder con apariencias de legalidad o sin ellas. A lo Fujimori".

La clave de la ascensión de Uribe está en su programa de dureza para acabar con la guerrilla. Las FARC y el ELN han sembrado el odio y la inseguridad en los campos de Colombia, fomentando un deseo de "tranquilidad" que el presidente y los medios, casi todos afines a él, han sabido vender. Ésta fue una de las claves de su primera elección en 2002, cuando partía desde niveles muy bajos de conocimiento popular y las dos TV privadas, Caracol y RCN, se coligaron para apoyarlo y ridiculizar a su adversario, el veterano liberal Serpa. Cuando la victoria era dudosa y se presumía que perdería si hacía falta una segunda vuelta, dos falsos atentados montados por los servicios secretos (el tenebroso DAS) elevaron la popularidad de Uribe el 10% que necesitaba.

Dice Caballero: "Éste es un país muy de derechas. Está muy difundido algo parecido a lo que en España se llamaba franquismo sociológico y, mientras la izquierda armada ejerce un militarismo muy facha, la reacción ha sido siempre partidaria de las soluciones de fuerza".

Los símiles con la derecha española más reaccionaria pueden establecerse entre Uribe y Aznar como siervos voluntarios del imperio estadounidense. Los dos trataron de engrandecer su corta estatura del bracete de Bush: no en vano Colombia fue el único país de Latinoamérica en apoyar la invasión de Irak. En toda su trayectoria, Uribe ha privilegiado la sumisión a EEUU a las buenas relaciones con sus vecinos, a los que siempre ha desdeñado. Cuando pensó que los nuevos vientos que anunciaba Obama le iban a apartar del favor de la primera potencia, se apresuró a ofrecer el territorio de Colombia para sustituir a la base de Manta en Ecuador, cuyo cierre anunció Rafael Correa. La secuencia no pudo ser más grotesca: mientras el Pentágono se fijó en tres puntos de Colombia para establecer su fuerza, Uribe ofreció dos más y luego otras dos zonas navales ¡hasta siete bases!, ante el estupor de casi toda Latinoamérica.

El flanco más débil de Uribe reside en las zonas del paramilitarismo y el narcotráfico que ensangrentan Colombia desde hace decenios. Nada se le ha podido probar en este orden, pero nadie duda de su proximidad y parentesco con gente peligrosa. Su primo, Mario Uribe, que le hizo de escudero en su ascenso a la Presidencia, está procesado por sus vínculos con los paras, como la totalidad de su movimiento Colombia Democrática. Las amistades peligrosas de Alvaro Uribe han sido abundantes. Como muchas de sus actuaciones. Una de las más sonadas fue el homenaje de "desagravio" al general Rito Alejo del Río, procesado por espantosas masacres. Para el abogado Iván Cepeda, dirigente de la Asociación de Víctimas de Crímenes de Estado: "Uribe está implicado en un conjunto de hechos sin esclarecer, mientras varios de los que se ofrecieron como testigos están siendo asesinados y los dirigentes más importantes del paramilitarismo fueron extraditados a EEUU para que no hablaran aquí".

El mimado ‘doberman’ del imperio americano

Carlos Enrique Bayo

Orgulloso portaestandarte de la oligarquía colombiana, vinculado a las familias de notorios narcotraficantes y relacionado políticamente con los paramilitares, de Álvaro Uribe sólo sorprende que sea el niño mimado de los gobiernos occidentales. Presidente de una nación devastada por secuestros y asesinatos políticos, reino de los negocios de la droga y de los abusos policiales, todas sus arbitrariedades –incluidas sus maniobras para perpetuarse en el poder– son contempladas con benevolencia por los mismos que condenan vehementemente los “excesos populistas” de Chávez, Correa y Morales.

Pero más notable aún que esa hipocresía internacional es la escalada militar que vive Latinoamérica desde que llegó a la Casa Blanca el pacifista Barack Obama. Por primera vez en decenios, se ha perpetrado un golpe de Estado (en la Honduras que fuera sede de la odiosa Escuela de las Américas y que todavía hoy alberga una estratégica base de EEUU) y ahora el Pentágono se dispone a desplegar sus tropas por toda Colombia.

Está claro que Obama no podía dejar en el olvido su patio trasero –que Bush desdeñó mientras giraba a la izquierda como reacción a los desmanes dictatoriales que fomentó el Tío Sam–, y que Washington siente la imperiosa necesidad de recuperar parte del terreno perdido. Pero los pocos escrúpulos de la nueva ofensiva diplomática estadounidense hacia el Sur, confiada a Hillary Clinton, nos recuerdan que los virreyes de EEUU en América Latina siguen siendo hoy los mismos que designó la anterior Administración neocon.

Obama les está dejando hacer. Y esos creyentes en la guerra preventiva le pueden precipitar en un nuevo conflicto bélico por el exceso de celo de su doberman Uribe.

Escrito por Antonio Albiñana

jueves, 20 de agosto de 2009

Constitución de 1991: Descansa en Paz


"Vivió intensamente en el corazón de los soñadores y visionarios que pensaron un destino próspero para el feudo llamado Colombia.

Descansa en paz constitución de 1991. Tu espíritu ha abandonado las letras, las leyes y la población que ansiabas guiar.

Te despide éste país ingrato, que ignora éste patricidio y que prefiere aislarse en sus héroes del entretenimiento y la mentira eterna.

Descansa en paz, constitución de 1991"

miércoles, 19 de agosto de 2009

El Legado Mesiánico: Arquetipos y mitos


Para Michael Baigent, Richard Leigh, Henry Lincoln, creadores e investigadores detrás del Enigma Sagrado, El Legado Mesiánico y Masones y Templarios, hay dos maneras de abordar la lectura de un libro, sea cual sea su tema y la opinión objetiva que merezca al lector. Una consiste en recoger la información que el libro facilita y guardarla en la memoria para cuando pueda hacer falta. La otra es un constante encuentro de las ideas aportadas por el libro con las preocupaciones inmediatas del lector.
Yo me quedo con la segunda y agregaría el compartir y difundir esta información, por esto a continuación les dejo un capitulo del legado Mesiánico.
Considero que las ideas que aportan en este libro trascienden las épocas mostrando la necesidad imperante del ser humano por buscar un Mesías y aprovechándose de esto mismo, las formas de manipulación como movimientos, revoluciones y todos los deísmos sociales que pretenden imponer al ser humano los caminos indiscutibles de su salvación.
EL LEGADO MESIÁNICO
Por Michael Baigent, Richard Leigh, Henry Lincoln
Reseña por Margarita Clavijo para Zeitgeist Colombia
Confianza y poder
Tenemos una necesidad instintiva de confiar, tanto individual como colectivamente, una necesidad de confiar a alguien o a algo ciertos aspectos de nuestra propia naturaleza más interiorizada. En la esfera más íntimamente personal procuramos depositar nuestra confianza en la familia, los amigos, el cónyuge o pareja sexual, el psicoanalista, el capellán, el padre confesor o la echadora de cartas. Pero la necesidad de confianza afecta también a esferas más impersonales: a instituciones ante las que somos responsables o que influyen de algún modo en nuestra vida. Compañías, ejércitos, gobiernos, estructuras educativas y religiosas, todas ellas son repositorios de confianza. Y el director de una compañía, el comandante militar, el jefe de estado, el educador y el líder religioso deben ser capaces de dar cabida a la confianza, no de un solo individuo, ni siquiera de unos cuantos, sino de muchos.
Lo que somos proclives a olvidar es que depositar confianza no es un proceso pasivo. Tendemos, sin pensar en ello, a hablar de «un acto de confianza» y esto, precisamente, es lo que entraña depositar confianza: un acto. Depositar confianza es un proceso activo y no pasivo. Una de las partes da activamente algo que la otra recibe.
Existe una correlación ineludible, intrínseca, entre la confianza y el poder. Es como si la confianza, en el proceso mismo de darse, experimentara el equivalente de un cambio químico.
En consecuencia, lo que empieza como confianza al salir del donante se transforma en poder en manos del receptor. Si confías activamente en un individuo, le das un grado de poder sobre ti mismo. Si veinte personas depositan su confianza en el mismo individuo, el poder de éste aumenta proporcionalmente.
La búsqueda contemporánea de sentido supone buscar a alguien o algo que merezca recibir el espectro más amplio de confianza: la búsqueda, dicho de otro modo, de un principio religioso.
En la medida en que la religión organizada o institucionalizada no proporciona sentido, tampoco inspira confianza; y en la medida en que no inspira confianza, se vuelve cada vez más impotente. Esta es la situación actual de la religión organizada. En consecuencia, el grado de confianza que recibe ha disminuido, y son los médicos, los psiquiatras, los políticos y otros varios repositorios de confianza quienes reclaman pedazos cada vez mayores del pastel.

Existen varios mecanismos que utilizan los individuos o las instituciones para ganarse la confianza de sus seguidores, una de esas técnicas es el empleo calculado de la intimidación y el miedo.
Consiste en proponer un adversario generalizado: Satanás, por ejemplo, o el anticristo, el comunismo, el fascismo. Luego se procura que ese adversario parezca cada vez más omnipresente, cada vez más monstruoso en sus proporciones, cada vez más amenazador para todas las cosas que nos son queridas: la familia, la calidad de la vida, la patria. Una vez se ha generado suficiente pánico, lo único que queda por hacer es ofrecerse uno mismo, o bien ofrecer la institución a la que uno mismo pertenezca, como baluarte, muralla, refugio, puerto seguro.
Las llamadas «lecciones de la historia» ya deberían habernos enseñado a ver la falsedad de semejantes ardides. Y, pese a ello, basta echar una mirada superficial al mundo de hoy para ver que todavía conservan su eficacia. Vivimos en un mundo de etiquetas y consignas, la mayoría de las cuales denotan o bien un supuesto y terrible adversario o un supuesto bastión que nos salvará de él.
Al mismo tiempo, hay estratagemas más sutiles. Los políticos, por ejemplo, suelen hacer llamamientos a la razón o al sentido común, o a lo que suele pasar por tales. Además, como todo el mundo sabe, no escatiman en promesas. Estas promesas van dirigidas de modo concreto a las expectativas y las necesidades de la gente y, frecuentemente, es poco o nada probable que se cumplan. Pero al hacerlas, se reconoce de manera implícita que existen tales expectativas y necesidades, con bastante frecuencia, este reconocimiento es suficiente en sí mismo. No hay necesidad de cumplir la promesa. De hecho, por regla general, se acepta la probabilidad de que no se cumpla, y nadie pedirá explicaciones quien la haga y no la cumpla. El reconocimiento de las necesidades y las expectativas que implícitamente representa la promesa se considera como una muestra suficiente de que hay buenas intenciones. Estamos desilusionados hasta tal punto que una simple muestra de buenas intenciones, no sólo nos apacigua, sino que nos proporciona un repositorio de confianza.
Es un tópico decir que la política moderna depende en gran parte de los medios de comunicación. Lo que esto significa en la práctica es que la política moderna depende de su capacidad para emplear el potencial publicitario de dichos medios.
Durante el último cuarto de siglo, se ha hecho cada vez más evidente que la adquisición de confianza depende en gran parte de la promoción, de la publicidad y de las relaciones públicas.
El juego político, los programas políticos y hasta las personas que hacen política se presentan igual que si fueran mercancías o productos.
Dicho de otra forma, hay que «venderlos». Y para venderlos se echa mano de todas las técnicas publicitarias, incluyendo muchas que sirven para la manipulación psicológica.
Colocar la política en el mismo nivel que la publicidad es fomentar un cinismo parecido ante ella. Puede que la gente vote por pereza, por curiosidad, empujada por el deseo de novedades. Pero el poder y el mandato que se adquieran de esta manera serán muy diferentes de los que se basen en la confianza.

Ritual y conciencia
Si el hombre posee un deseo innato de confiar, también tiene una propensión innata a dudar, a movilizar su inteligencia y sus facultades críticas al servicio del escepticismo. Es así como afirma su individualidad, la percepción de su propia singularidad. A lo largo de los siglos la religión ha procurado neutralizar la tendencia del hombre al escepticismo, para lo cual ha recurrido, por así decirlo, a anestesiar la inteligencia, a adormecerla e incluso a aturdirla hasta conseguir su sumisión.
Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Con este propósito, es frecuente que se lance un ataque contra los sentidos. La luz, el color, el sonido, el perfume se emplean con una intensidad que usurpa efectivamente la conciencia de cualquier otra realidad. Cirios que parpadean, por ejemplo, un deslumbrante despliegue de colores, cánticos, repetición, efectos rítmicos, el humo del incienso, todo esto se usará, de forma muy deliberada, para crear una atmósfera general de «diferencia», una dimensión divorciada del mundo real, un clima de «encantamiento». Y la verdad es que algunas de estas técnicas funcionan muy sutilmente. La investigación ha demostrado, por ejemplo, que si el toque recurrente de un tambor se sincroniza con los latidos del corazón y luego se acelera, éstos lo seguirán.
Todo esto, huelga decirlo, es ritual. Su función estriba en crear un estado de ánimo que, en esencia, se parece al trance, o a una leve hipnosis.
Cuando su estado de ánimo es éste, la conciencia que el individuo tiene de sí mismo es hipnotizada hasta caer en la quietud. Entonces, es posible que la absorba algo más grande: la grey o la chusma, la idea, la atmósfera, los valores que se estén promulgando.
Muy a menudo, esta sensación de liberarse de uno mismo, de ser sumido por alguna otra entidad, conduce a una excitación tan intensa, que equivale al éxtasis. En su dinámica psicológica, cuando no necesariamente en su contenido, semejante éxtasis tiene mucho en común con lo que se denomina la «experiencia religiosa» o la «experiencia mística».
El estado anímico resultante podría calificarse de estado de «porosidad», pues hace que se asimilen datos y se provoquen respuestas emotivas sin que ni unos ni otros pasen por el filtro del aparato crítico de la inteligencia. La renuncia a este aparato crítico -el abandono o abdicación temporal de uno mismo que interviene en esa renuncia constituye un ejemplo especialmente elocuente del acto de confiar.
En culturas posteriores, los sacerdotes de todas las religiones trataban de provocar la misma alteración de la conciencia y continúan intentándolo hoy día. Lo mismo hacen algunos ideólogos y demagogos. Lo mismo hacen los militares. El valor de este estado de ánimo reside en que, debido a él, la mente se transforma temporalmente en una tabla rasa, una pizarra en blanco. Toda programación previa desaparece. Este nuevo programa puede constituir lo que suele llamarse una conversión religiosa. También puede constituir una variedad de lavado de cerebro.
El siguiente interrogante, por supuesto, lo presenta la naturaleza del «nuevo programa» que se inserta. Para los militares el «programa nuevo» consiste en un código de comportamiento, una serie de respuestas y reacciones reflejas, un número limitado de actitudes en una esfera rigurosamente circunscrita. Para el líder político o religioso el «programa nuevo» ha de ser mucho más exhaustivo. En algunos casos, incluirá una respuesta -más o menos viable, más o menos practicable a la necesidad de distraerse de tal necesidad.

ARQUETIPO Y MITO
Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Hay otra técnica que vale la pena señalar y que, a lo largo de los siglos, se ha utilizado para obtener confianza y hacer frente -o fingir que se hace frente- a la necesidad de sentido. Esta técnica es tan antigua como el ritual, pero mucho más sutil. Por este motivo, ha tenido un valor especial, no sólo para las instituciones religiosas y políticas, sino también para organizaciones tales como la francmasonería, los diversos grupos «Rosacruces» y la Prieuré de Sion. Entraña el empleo de símbolos de una manera que, como diría Jung, podría calificarse de «activación y manipulación de arquetipos».
Según Jung, un «arquetipo » es cierta experiencia elemental, o pauta de experiencia, que es común a todo el género humano; una experiencia, o pauta de experiencia, que los hombres han compartido desde tiempo inmemorial. Definidos así, los arquetipos y las pautas arquetípicas son suficientemente conocidos. De hecho, hoy día tendemos a tomar la mayoría de ellos como cosa natural. Incluirían acontecimientos tales como el nacimiento, la pubertad, la iniciación sexual, la muerte, los traumas de la guerra, el ciclo de las estaciones, y también conceptos más abstractos: el miedo y el deseo, el anhelo de un «hogar espiritual» y, naturalmente, la búsqueda misma de sentido de la que hemos estado hablando.
Como estos arquetipos forman la base de las facetas más elementales y primitivas de la naturaleza humana, es frecuente que su significación escape a los recursos del lenguaje. El lenguaje es fruto de la inteligencia y de la racionalidad; los arquetipos y las pautas arquetípicas se extienden más allá de ambas cosas. En consecuencia, generalmente hallan su expresión más directa en los símbolos, porque un símbolo no se dirige exclusivamente a la inteligencia, sino que despierta resonancias en niveles más hondos de la psique: en lo que el psicólogo llama «el inconsciente». Por esta misma razón, los símbolos siempre han tenido una importancia primordial, no sólo para el sacerdote y el líder religioso, sino también para el artista, el poeta y el pintor, sobre todo cuando hacen las veces de sacerdote.
Los símbolos arquetípicos tienen un marco de referencia todavía más amplio. No pertenecen a un individuo concreto, sino al conjunto de la especie humana. El fénix, por ejemplo, con sus connotaciones de muerte y renacimiento, es un claro símbolo arquetípico. Lo mismo ocurre con el unicornio, asociado tradicionalmente con la pureza virginal y la iniciación mística. El paraíso de la tradición cristiana, la valhala de las antiguas tribus teutónicas, las Islas de los Benditos que aparecen en las leyendas celtas y los Campos Elisios de los griegos son símbolos de lo que es, en esencia, el mismo arquetipo, o el mismo anhelo arquetípico. También es frecuente que las pautas arquetípicas sean simbolizadas por figuras antropomórficas: el héroe, el hombre errante, la doncella perseguida, la mujer fatal, los amantes unidos en la muerte, los hermanos o gemelos enfrentados, el dios que muere y resucita, la anciana sabia, el eremita del bosque o el desierto, el tonto sagrado que ha sido tocado por Dios, el rey perdido o desposeído. Estas figuras encarnan principios de pertinencia universal, aplicables a todas las culturas y épocas.
Cuando los símbolos se organizan en una narrativa o argumento coherente, pueden transformarse en lo que se denomina un «mito». La palabra «mito» no debería utilizarse en el sentido, otrora en boga, de «ficción» o «fantasía». Al contrario, se refiere implícitamente a algo mucho más complejo y profundo. Los mitos no se inventaron con la única intención de entretener y divertir, sino para explicar cosas, para representar la realidad. Para los pueblos del mundo antiguo -los babilonios y los egipcios, los celtas y los teutones, los griegos y los romanos-, mito era sinónimo de religión y, como la Iglesia católica de la Edad Media, abarcaba lo que ahora clasificamos como ciencia, psicología, filosofía, historia, el espectro entero del conocimiento humano.
Basándose en esto, cabe definir el mito como cualquier intento sistemático de explicar o representar la realidad, ya sea pasada o presente. De acuerdo con esta definición, cualquier sistema de creencias -el cristianismo, el darwinismo, el marxismo, la psicología, la teoría atómica- puede clasificarse como mito, y la palabra no entraña ninguna denigración, ninguna disminución. Todos los sistemas de creencias nacen y evolucionan con el mismo propósito: elucidar «el orden de las cosas», econtrarle sentido al mundo.
La mitología clásica era la ciencia, la psicología y la filosofía de su tiempo, y somos unos ingenuos si creemos que la ciencia, la psicología y la filosofía de nuestros propios días no son también formas de mito y no serán consideradas como tales en algún momento del futuro.
La distancia, tanto en el tiempo como en el espacio, es, a menudo, un factor importantísimo del proceso mitificador. Todos, pues, mitificamos nuestro propio pasado: la infancia, los padres, las figuras que dieron forma a nuestra vida hace ya mucho tiempo. También tendemos a mitificar las cosas, los lugares y los individuos cuando nos vemos separados de ellos por la
distancia geográfica, un distanciamiento forzoso o la muerte. Todo el mundo conoce la importancia que los amigos o seres queridos ausentes llegan a adquirir en la mente. A menudo, quedan reducidos a una simplicidad absoluta, las complejidades desaparecen y sólo recordamos ciertos rasgos prominentes que provocan una poderosa respuesta emotiva. A nivel colectivo, figuras tales como John F. Kennedy y Marilyn Monroe eran míticas incluso en vida. Luego, la muerte las transformó de manera radical y su categoría de mitos se hinchó, se intensificó.
La mayoría de los mitos colectivos tienen tanto un aspecto arquetípico como un aspecto puramente tribal. Cualquiera de los dos puede ponerse de relieve a expensas del otro, y el mito mismo se convierte entonces en arquetípico o tribal. Un mito arquetípico, como los símbolos arquetípicos englobados en él, refleja ciertas constantes universales de la experiencia humana. Cualquiera que sea su origen en un tiempo o lugar determinados, un mito arquetípico trascenderá tales factores y se referirá a algo que comparte el conjunto de la humanidad. La característica y la virtud singulares del mito arquetípico es que cabe utilizarlo para unir a las personas recalcando lo que tienen en común.
Los mitos tribales, en cambio, no recalcan lo que los hombres tienen en común, sino lo que les divide. Los mitos tribales no tienen que ver con los aspectos universales y compartidos de la experiencia humana. Al contrario, sirven para ensalzar y exaltar de forma concreta a una tribu, cultura, pueblo, nación o ideología, a costa, necesariamente, de otras tribus, culturas, pueblos, naciones e ideologías. En lugar de conducir hacia dentro, de obligarnos a enfrentarnos con nosotros mismos, a autorreconocemos, los mitos tribales apuntan hacia el exterior, hacia la glorificación y la elevación de nosotros mismos. Semejantes mitos reciben su ímpetu y su energía de la inseguridad, de la ceguera, de los prejuicios.
Como carecen de un núcleo interno, deben fabricarse un adversario externo contra el que luchar, un adversario cuya importancia hay que hinchar para que sostenga el peso y la carga de todo lo que se desee repudiar y proyectar a otra parte. Los mitos tribales reflejan una incertidumbre muy arraigada ante la identidad interior. Definen una identidad externa mediante el contraste y la negación. El blanco, de esta manera, pasa a ser identificado como todo lo que no es negro, y viceversa. Todo lo que es el enemigo no lo es uno. Todo lo que no es el enemigo lo es uno.

domingo, 16 de agosto de 2009

Movilización Nacional por la Dignidad



Las autoridades indígenas del Cauca y de todo el país venimos a Bogotá para saber a cuál Independencia se refieren cuando celebran el 20 de Julio.

Porque la invasión continúa y se profundiza.

Se agrede a la Madre Tierra. Se aprueba un Estatuto Rural inconstitucional se acaba la posibilidad de una reforma agraria y quita los derechos territoriales indígenas. Se compra y vende el bosque, el agua y la vida al mejor postor. Se ferian los recursos genéticos. Se aprueba el maíz transgénico como si fuera juego.


Se fortalece la estrategia neoliberal (venta de nuestros recursos naturales, privatización de empresas públicas). El congreso entrega la soberanía nacional con la aprobación del TLC. Disminuye el presupuesto para la educación, recorta las Transferencias y adopta un Plan Nacional de sub-Desarrollo.

Porque un mal gobierno nos gobierna.

Se expiden normas q premian a los victimarios e ignoran a las víctimas. La mentalidad y el accionar paramilitar ocupan las instituciones públicas y sectores de la economía, y crece la violencia como resultado de la Seguridad Democrática.

El poder ejecutivo se impone sobre el judicial para favorecer a sus aliados presos por paramilitarismo. Viola el derecho a la intimidad, intercepta las comunicaciones. Miente con las estadísticas. Fomenta el asistencialismo y rompe la unidad social con la red de informantes, los soldados campesinos, las familias guarda bosques y las familias en acción.

Porque los pueblos indígenas de nuevo estamos siendo conquistados e invadidos.

Los pueblos indígenas respetamos y cumplimos la palabra. El gobierno la viola, e incumple la Ley y la Constitución. La consulta y la concertación son engaños reiterados. El Estado desconoce las particularidades socioculturales de cada pueblo. El Plan Colombia acompaña las políticas implementadas desde la visión hegemónica occidental. Cada dólar viene acompañados de una bala.

El conflicto social armado sigue en los territorios indígenas. Entre 1074 y 2006 (ocho periodos de gobierno) se registraron 2.036 asesinatos de indígenas. Sólo el gobierno de Uribe Vélez registró 584. Desapariciones, detenciones arbitrarias, amenazas, señalamientos, reclutamiento forzado, ocupación territorial, atropellos a la población civil, impunidad absoluta y desplazamientos, aumentan de manera alarmante.

¿A qué venimos a Bogotá?

1. Cuestionar ante el país y el mundo, la legitimidad del Congreso de la República ya que la mayoría de sus integrantes se encuentran comprometidos con la parapolítica.

2. Decirle al mundo que el Gobierno, no garantiza la convivencia, desconoce la Constitución. y no atiende el llamado del pueblo.

3. Rechazar y demandar las reformas constitucionales y leyes aprobadas por el Congreso que van en contra de los Pueblos Indígenas y demás sectores sociales, como el Acto Legislativo sobre Transferencias, el Estatuto Rural, las leyes Ambientales que fragmentan los territorios y favorecen las multinacionales.

4. En cumplimiento de la consulta popular sobre TLC, rechazar su aprobación y solicitar a la Corte Constitucional declarar su inconstitucionalidad por que atenta contra el espíritu integral de la Carta Política.

5. Demandar de la altas cortes y en general de la rama judicial, fallos judiciales decididos en defensa de la Constitución Política y los derechos fundamentales tanto de los grupos étnicos como de otros sectores sociales.

6. Avocamos por el Acuerdo Humanitario como paso previo a una solución política al conflicto social y armado que vive nuestro País.

CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA
- CRIC -

Un mundo nuevo y cruel: La modernidad según Bauman

ENTREVISTA CON ZYGMUNT BAUMAN

El sociólogo que sacudió a las ciencias sociales con su concepto de "modernidad líquida" advierte, en una entrevista exclusiva, que hay un temible divorcio entre poder y política, socios hasta hoy inseparables en el estado-nación. En todo el mundo, dice, la población se divide en barrios cerrados, villas miseria y quienes luchan por ingresar o no caer en uno de esos guetos. Aún no llegamos al punto de no retorno, dice con un toque de optimismo.

Por: Héctor Pavón


Bauman nació en Polonia pero se fue expulsado por el antisemitismo en los 50 y recaló en los 60 en Gran Bretaña. Hoy es profesor emérito de la Universidad de Leeds. Estudió las estratificaciones sociales y las relacionó con el desarrollo del movimiento obrero. Después analizó y criticó la modernidad y dio un diagnóstico pesimista de la sociedad. Ya en los 90 teorizó acerca de un modo diferente de enfocar el debate cuestionador sobre la modernidad. Ya no se trata de modernidad versus posmodernidad sino del pasaje de una modernidad "sólida" hacia otra "líquida". Al mismo tiempo y hasta el presente se ocupó de la convivencia de los "diferentes", los "residuos humanos" de la globalización: emigrantes, refugiados, parias, pobres todos. Sobre este mundo cruel y desigual versó este diálogo con Bauman.

Uno de sus nuevos libros se llama Múltiples culturas, una sola humanidad . ¿Hay en este concepto una visión "optimista" del mundo de hoy?

Ni optimista ni pesimista... Es sólo una evaluación sobria del desafío que enfrentamos en el umbral del siglo XXI. Ahora todos estamos interconectados y somos interdependientes. Lo que pasa en un lugar del globo tiene impacto en todos los demás, pero esa condición que compartimos se traduce y se reprocesa en miles de lenguas, de estilos culturales, de depósitos de memoria. No es probable que nuestra interdependencia redunde en una uniformidad cultural. Es por eso que el desafío que enfrentamos es que estamos todos, por así decirlo, en el mismo barco; tenemos un destino común y nuestra supervivencia depende de si cooperamos o luchamos entre nosotros. De todos modos, a veces diferimos mucho en algunos aspectos vitales. Tenemos que desarrollar, aprender y practicar el arte de vivir con diferencias, el arte de cooperar sin que los cooperadores pierdan su identidad, a beneficiarnos unos de otros no a pesar de, sino gracias a nuestras diferencias.

Es paradójico, pero mientras se exalta el libre tránsito de mercancías, se fortalecen y construyen fronteras y muros. ¿Cómo se sobrevive a esta tensión?

Eso sólo parece ser una paradoja. En realidad, esa contradicción era algo esperable en un planeta donde las potencias que determinan nuestra vida, condiciones y perspectivas son globales, pueden ignorar las fronteras y las leyes del estado, mientras que la mayor parte de los instrumentos políticos sigue siendo local y de una completa inadecuación para las enormes tareas a abordar. Fortificar las viejas fronteras y trazar otras nuevas, tratar de separarnos a "nosotros" de "ellos", son reacciones naturales, si bien desesperadas, a esa discrepancia. Si esas reacciones son tan eficaces como vehementes es otra cuestión. Las soberanías locales territoriales van a seguir desgastándose en este mundo en rápida globalización.

Hay escenas comunes en Ciudad de México, San Pablo, Buenos Aires: de un lado villas miseria; del otro, barrios cerrados. Pobres de un lado, ricos del otro. ¿Quiénes quedan en el medio?

¿Por qué se limita a las ciudades latinoamericanas? La misma tendencia prevalece en todos los continentes. Se trata de otro intento desesperado de separarse de la vida incierta, desigual, difícil y caótica de "afuera". Pero las vallas tienen dos lados. Dividen el espacio en un "adentro" y un "afuera", pero el "adentro" para la gente que vive de un lado del cerco es el "afuera" para los que están del otro lado. Cercarse en una "comunidad cerrada" no puede sino significar también excluir a todos los demás de los lugares dignos, agradables y seguros, y encerrarlos en sus barrios pobres. En las grandes ciudades, el espacio se divide en "comunidades cerradas" (guetos voluntarios) y "barrios miserables" (guetos involuntarios). El resto de la población lleva una incómoda existencia entre esos dos extremos, soñando con acceder a los guetos voluntarios y temiendo caer en los involuntarios.

¿Por qué se cree que el mundo de hoy padece una inseguridad sin precedentes? ¿En otras eras se vivía con mayor seguridad?

Cada época y cada tipo de sociedad tiene sus propios problemas específicos y sus pesadillas, y crea sus propias estratagemas para manejar sus propios miedos y angustias. En nuestra época, la angustia aterradora y paralizante tiene sus raíces en la fluidez, la fragilidad y la inevitable incertidumbre de la posición y las perspectivas sociales. Por un lado, se proclama el libre acceso a todas las opciones imaginables (de ahí las depresiones y la autocondena: debo tener algún problema si no consigo lo que otros lograron ); por otro lado, todo lo que ya se ganó y se obtuvo es nuestro "hasta nuevo aviso" y podría retirársenos y negársenos en cualquier momento. La angustia resultante permanecería con nosotros mientras la "liquidez" siga siendo la característica de la sociedad. Nuestros abuelos lucharon con valentía por la libertad. Nosotros parecemos cada vez más preocupados por nuestra seguridad personal... Todo indica que estamos dispuestos a entregar parte de la libertad que tanto costó a cambio de mayor seguridad.

Esto nos llevaría a otra paradoja. ¿Cómo maneja la sociedad moderna la falta de seguridad que ella misma produce?

Por medio de todo tipo de estratagemas, en su mayor parte a través de sustitutos. Uno de los más habituales es el desplazamiento/trasplante del terror a la globalización inaccesible, caótica, descontrolada e impredecible a sus productos: inmigrantes, refugiados, personas que piden asilo. Otro instrumento es el que proporcionan las llamadas "comunidades cerradas" fortificadas contra extraños, merodeadores y mendigos, si bien son incapaces de detener o desviar las fuerzas que son responsables del debilitamiento de nuestra autoestima y actitud social, que amenazan con destruir. En líneas más generales: las estratagemas más extendidas se reducen a la sustitución de preocupaciones sobre la seguridad del cuerpo y la propiedad por preocupaciones sobre la seguridad individual y colectiva sustentada o negada en términos sociales.

¿Hay futuro? ¿Se puede pensarlo? ¿Existe en el imaginario de los jóvenes?

El filósofo británico John Gray destacó que "los gobiernos de los estados soberanos no saben de antemano cómo van a reaccionar los mercados (...) Los gobiernos nacionales en la década de 1990 vuelan a ciegas." Gray no estima que el futuro suponga una situación muy diferente. Al igual que en el pasado, podemos esperar "una sucesión de contingencias, catástrofes y pasos ocasionales por la paz y la civilización", todos ellos, permítame agregar, inesperados, imprevisibles y por lo general con víctimas y beneficiarios sin conciencia ni preparación. Hay muchos indicios de que, a diferencia de sus padres y abuelos, los jóvenes tienden a abandonar la concepción "cíclica" y "lineal" del tiempo y a volver a un modelo "puntillista": el tiempo se pulveriza en una serie desordenada de "momentos", cada uno de los cuales se vive solo, tiene un valor que puede desvanecerse con la llegada del momento siguiente y tiene poca relación con el pasado y con el futuro. Como la fluidez endémica de las condiciones tiene la mala costumbre de cambiar sin previo aviso, la atención tiende a concentrarse en aprovechar al máximo el momento actual en lugar de preocuparse por sus posibles consecuencias a largo plazo. Cada punto del tiempo, por más efímero que sea, puede resultar otro "big bang", pero no hay forma de saber qué punto con anticipación, de modo que, por las dudas, hay que explorar cada uno a fondo.

Es una época en la que los miedos tienen un papel destacado. ¿Cuáles son los principales temores que trae este presente?

Creo que las características más destacadas de los miedos contemporáneos son su naturaleza diseminada, la subdefinición y la subdeterminación, características que tienden a aparecer en los períodos de lo que puede llamarse un "interregno". Antonio Gramsci escribió en Cuadernos de la cárcel lo siguiente: "La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer: en este interregno aparece una gran variedad de síntomas mórbidos". Gramsci dio al término "interregno" un significado que abarcó un espectro más amplio del orden social, político y legal, al tiempo que profundizaba en la situación sociocultural; o más bien, tomando la memorable definición de Lenin de la "situación revolucionaria" como la situación en la que los gobernantes ya no pueden gobernar mientras que los gobernados ya no quieren ser gobernados, separó la idea de "interregno" de su habitual asociación con el interludio de la trasmisión (acostumbrada) del poder hereditario o elegido, y lo asoció a las situaciones extraordinarias en las que el marco legal existente del orden social pierde fuerza y ya no puede mantenerse, mientras que un marco nuevo, a la medida de las nuevas condiciones que hicieron inútil el marco anterior, está aún en una etapa de creación, no se lo terminó de estructurar o no tiene la fuerza suficiente para que se lo instale. Propongo reconocer la situación planetaria actual como un caso de interregno. De hecho, tal como postuló Gramsci, "lo viejo está muriendo". El viejo orden que hasta hace poco se basaba en un principio igualmente "trinitario" de territorio, estado y nación como clave de la distribución planetaria de soberanía, y en un poder que parecía vinculado para siempre a la política del estado-nación territorial como su único agente operativo, ahora está muriendo. La soberanía ya no está ligada a los elementos de las entidades y el principio trinitario; como máximo está vinculada a los mismos pero de forma laxa y en proporciones mucho más reducidas en dimensiones y contenidos. La presunta unión indisoluble de poder y política, por otro lado, está terminando con perspectivas de divorcio. La soberanía está sin ancla y en flotación libre. Los estados-nación se encuentran en situación de compartir la compañía conflictiva de aspirantes a, o presuntos sujetos soberanos siempre en pugna y competencia, con entidades que evaden con éxito la aplicación del hasta entonces principio trinitario obligatorio de asignación, y con demasiada frecuencia ignorando de manera explícita o socavando de forma furtiva sus objetos designados. Un número cada vez mayor de competidores por la soberanía ya excede, si no de forma individual sin duda de forma colectiva, el poder de un estado-nación medio (las compañías comerciales, industriales y financieras multinacionales ya constituyen, según Gray, "alrededor de la tercera parte de la producción mundial y los dos tercios del comercio mundial").

La "modernidad líquida", como un tiempo donde las relaciones sociales, económicas, discurren como un fluido que no puede conservar la forma adquirida en cada momento, ¿tiene fin?

Es difícil contestar esa pregunta, no sólo porque el futuro es impredecible, sino debido al "interregno" que mencioné antes, un lapso en el que virtualmente todo puede pasar pero nada puede hacerse con plena seguridad y certeza de éxito. En nuestros tiempos, la gran pregunta no es "¿qué hace falta hacer?", sino "¿quién puede hacerlo?" En la actualidad hay una creciente separación, que se acerca de forma alarmante al divorcio, entre poder y política, los dos socios aparentemente inseparables que durante los dos últimos siglos residieron –o creyeron y exigieron residir– en el estado nación territorial. Esa separación ya derivó en el desajuste entre las instituciones del poder y las de la política. El poder desapareció del nivel del estado nación y se instaló en el "espacio de flujos" libre de política, dejando a la política oculta como antes en la morada que se compartía y que ahora descendió al "espacio de lugares". El creciente volumen de poder que importa ya se hizo global. La política, sin embargo, siguió siendo tan local como antes. Por lo tanto, los poderes más relevantes permanecen fuera del alcance de las instituciones políticas existentes, mientras que el marco de maniobra de la política interna sigue reduciéndose. La situación planetaria enfrenta ahora el desafío de asambleas ad hoc de poderes discordantes que el control político no limita debido a que las instituciones políticas existentes tienen cada vez menos poder. Estas se ven, por lo tanto, obligadas a limitar de forma drástica sus ambiciones y a "transferir" o "tercerizar" la creciente cantidad de funciones que tradicionalmente se confiaba a los gobiernos nacionales a organizaciones no políticas. La reducción de la esfera política se autoalimenta, así como la pérdida de relevancia de los sucesivos segmentos de la política nacional redunda en el desgaste del interés de los ciudadanos por la política institucionalizada y en la extendida tendencia a reemplazarla con una política de "flotación libre", notable por su carácter expeditivo, pero también por su cortoplacismo, reducción a un único tema, fragilidad y resistencia a la institucionalización.

¿Cree que esta crisis global que estamos padeciendo puede generar un nuevo mundo, o al menos un poco diferente?

Hasta ahora, la reacción a la "crisis del crédito", si bien impresionante y hasta revolucionaria, es "más de lo mismo", con la vana esperanza de que las posibilidades vigorizadoras de ganancia y consumo de esa etapa no estén aún del todo agotadas: un esfuerzo por recapitalizar a quienes prestan dinero y por hacer que sus deudores vuelvan a ser confiables para el crédito, de modo tal que el negocio de prestar y de tomar crédito, de seguir endeudándose, puedan volver a lo "habitual". El estado benefactor para los ricos volvió a los salones de exposición, para lo cual se lo sacó de las dependencias de servicio a las que se había relegado temporalmente sus oficinas para evitar comparaciones envidiosas.

Pero hay individuos que padecen las consecuencias de esta crisis de los que poco se habla. Los protagonistas visibles son los bancos, las empresas...

Lo que se olvida alegremente (y de forma estúpida) en esa ocasión es que la naturaleza del sufrimiento humano está determinada por la forma en que las personas viven. El dolor que en la actualidad se lamenta, al igual que todo mal social, tiene profundas raíces en la forma de vida que aprendimos, en nuestro hábito de buscar crédito para el consumo. Vivir del crédito es algo adictivo, más que casi o todas las drogas, y sin duda más adictivo que otros tranquilizantes que se ofrecen, y décadas de generoso suministro de una droga no pueden sino derivar en shock y conmoción cuando la provisión se detiene o disminuye. Ahora nos proponen la salida aparentemente fácil del shock que padecen tanto los drogadictos como los vendedores de drogas: la reanudación del suministro de drogas. Hasta ahora no hay muchos indicios de que nos estemos acercando a las raíces del problema. En el momento en que se lo detuvo ya al borde del precipicio mediante la inyección de "dinero de los contribuyentes", el banco TSB Lloyds empezó a presionar al Tesoro para que destinara parte del paquete de ahorro a los dividendos de los accionistas. A pesar de la indignación oficial, el banco procedió impasible a pagar bonificaciones cuyo monto obsceno llevó al desastre a los bancos y sus clientes. Por más impresionantes que sean las medidas que los gobiernos ya tomaron, planificaron o anunciaron, todas apuntan a "recapitalizar" los bancos y permitirles volver a la "actividad normal": en otras palabras, a la actividad que fue la principal responsable de la crisis actual. Si los deudores no pudieron pagar los intereses de la orgía de consumo que el banco inspiró y alentó, tal vez se los pueda inducir/obligar a hacerlo por medio de impuestos pagados al estado. Todavía no empezamos a pensar con seriedad en la sustentabilidad de nuestra sociedad de consumo y crédito. La "vuelta a la normalidad" anuncia una vuelta a las vías malas y siempre peligrosas. De todo modos todavía no llegamos al punto en que no hay vuelta atrás; aún hay tiempo (poco) de reflexionar y cambiar de camino; todavía podemos convertir el shock y la conmoción en algo beneficioso para nosotros y para nuestros hijos.

Traduccion: Joaquin Ibarburu

El desplazamiento indígena en Colombia


Los pueblos indigenas en colombia se encuentran en una situacion de vulnerabilidad critica, se encuentran entre la espada y la pared, por un lado el ejercito militar (y paramilitar) los acusa de guerrilleros, viola sus derechos, masacrandolos, desplazandolos, por otro lado, los grupos insurgentes hacen lo mismo, en sentido contrario, los acusan de delatores y a favor del gobierno. Este que es un pais multicultural, rico en paisajes y pueblos indigenas se esta quedando sin ellos. Su minga y su derecho a la defensa, no es porque si!. Sus quejas y reclamos deberiamos acatarlos y apoyarlos. Recordemos que fueron los primeros pobladores de nuestro territorio y saben como tratarlo y respetarlo, mas que lo que lo hace el civilizado hombre blanco. Dejo un informe en pdf de acnur (agencia de la onu para los refugiados) en donde se devela aterradoras cifras del dezplazamiento forzado a la que han sido sometidos de sus territorios por las fuerzas armadas (de todos los bandos).

http://www.acnur.org/biblioteca/pdf/4553.pdf

Reseña de
David Duarte.