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martes, 21 de octubre de 2008

Acerca de la sanidad del planeta

Intento imaginar la variedad de posiciones que encontraríamos si se preguntara abiertamente: ¿es el mundo un lugar sano? o de estar enfermo, ¿tiene alguna cura?. No dudo que la mayoría creería que el mundo está enfermo, pero lo que me deja gran incertidumbre es el vaticinio público que habría acerca de su futuro. De estar enfermos como Humanidad, tenemos que cargar con esa idea hasta que la tierra nos permita seguir viviendo? Acaso alguien puede creer en el caos como última razón de nuestros días? Esto es cierto para algunos físicos contemporáneos a escala universal, pero en la escala de nuestra convivencia humana, es posible hacernos a la idea de que no importa cuanto trabajemos por una cura, cuando la nuestra es una enfermedad eterna?


Lo cierto es que no existe siquiera la planificación para una cura porque todavía no tenemos consenso acerca de la sanidad del mundo. Una pregunta como la inicial no tiene lugar entre los humanos, porque no existe un espacio público general donde podamos pensar como uno. Irónicamente, la humanidad como el mínimo común múltiplo de los animales autodeterminados como razonables, es el significante mas vacío que existe en nuestro espacio de acción.


Al leer acerca de la transición de sociedades disciplinarias en sociedades de control, descritas por Gilles Deleuze, encuentro la forma perfecta para darle la razón a los físicos acerca del Caos: El cumplimiento de ciclos en la vida social, encierra al hombre en un número cerrado de opciones de vida; para ello sólo hay que ver que tanto el sistema correccional, como el educacional y familiar son de por sí elementos incuestionables en el funcionamiento de una sociedad. La transición de una sociedad a otra, considero que es una estrategia que surge necesariamente cuando entran al mundo nuevas fuerzas a influir en la organización de la tierra, el capital y el trabajo. Esto incluye no sólo nuevas tecnologías, sino nuevas corrientes filosóficas y nuevas leyes.


Desde ésta perspectiva, el hombre se ha convertido en un producto que muta con las necesidades de la sociedad. Si las sociedades hacen transición, es porque necesitan como empresa, que el hombre permanezca como un producto de ciclos. Del hombre sólo se espera su permanencia en familia, su educación básica y el desarrollo de sus habilidades en las necesidades de la gran empresa social.


Entonces, como pueden los habitantes del mundo tener consenso sobre la sanidad del mundo, si no manejan la empresa de la cuál son todos socios?. Alguien acaso la maneja?. Los años pasarán y diferentes naciones rotarán el liderazgo del mundo. Posteriormente, cuando la empresa modifique las condiciones, y la noción de nación sea un solo recuerdo, serán otros los mecanismos que mantendrán las diferencias sociales y conservarán el poder para la empresa social. Como recuperar el poder de determinación?.


No se trata sólo de desmantelar la verdad de la historia que nos antecede. Para recuperar el poder de determinación y con él crear un espacio público para generar consenso, es importante conocer los hechos pasados desde una perspectiva objetiva. Sin embargo, con antelación a nuestra investigación de la sociedad, debemos admitir que todo lo que encontremos como archivo histórico, está contaminado contextualmente por quienes lo escribieron. Es necesario el mayor acercamiento posible a una verdad sin intereses, pero ella sólo puede ser un punto de partida.


Será necesario, el desprendimiento de todo lo impuesto. Hacemos parte de varios ciclos que la sociedad nos hace creer inherentes a nuestra sola existencia, y sin embargo nuestras habilidades personales deberán ser suficientes para creer en la investigación que deseamos emprender. Requerimos el desprendimiento de ésta sencilla idea: Los moldes en que se construye ésta gigante empresa, no pueden ser cambiados sin que exista una lógica histórica.

Nos ha sido impuesta la idea de que existe una lógica histórica en las grandes transiciones de la sociedad. Esto es, que al decaimiento de un sistema, un pequeño grupo de “representantes” del mundo, quienes en su mayoría han ostentado el poder de decisión por otros, han implementado otro sistema en reemplazo.


Sin embargo, detrás de ésta lógica no podemos olvidar a quienes se han sentido marginados del supuesto consenso, y que por medio de luchas sociales han logrado modificar en sensibles proporciones los moldes de las sociedades. En ellos es en quienes tenemos que inspirar nuestra investigación, para no olvidar la importancia de cuestionar lo visible e invisible.


Las preguntas entonces, deben ser el mejor arma posible para el descubrimiento del mundo en que vivimos. Preguntas que se alejen de prejuicios que hemos creído razonablemente humanos, pero que muchas veces no sentimos nuestros. Preguntas que se alejen del bien y del mal, y se acerquen a los verdaderos síntomas del mundo. Pero sobre todo, preguntas acerca del lugar donde fuimos instruidos para no preguntarnos todo esto.


2004 - 2008

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