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El fín del "Fin de la Historia"

Consecuencias e impacto de los movimientos de indignación del 2011.

Moloch, o la sociedad industrializada en la poesía de Ginsberg

También la segunda parte de Aullido, poema de Moloch, narrado por Ginsberg para la BBC en 1964

El síndrome de Hecatón y la religión del capital

Extracto del libro "Política del Rebelde: Tratado de resistencia e insumisión" escrito por el filósofo Michael Onfray.

Cultura, por William Ospina

Los mandatarios sólo deberían hacer lo que les mandemos. Pero ellos saben bien que, para ponerlos en su sitio, nada nos hace tanta falta como la cultura que nos recortan.

11 Principios de la propaganda moderna.

Principio de la exagera­ción y desfigura­ción: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave. Joseph Goebbels

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martes, 11 de agosto de 2009

Jaime, 10 años!


En ‘Quac, el noticero’, Jaime Garzón interpretó a Dioselina Tibaná, la cocinera del Palacio de Nariño; a Godofredo Cínico Caspa, un abogado cavernario, y a Néstor Helí, el portero del edificio Colombia. Otro personaje famoso fue el lustrabotas Heriberto de la Calle, quien debutó en el programa ‘La Lechuza’ y luego realizó entrevistas en los noticieros ‘CM&’ y ‘Caracol’


RECORDAR A JAIME, por Eduardo Arias.

Jaime Garzón era el dueño de una carcajada generosa, estridente, capaz de llenar auditorios enteros. Una carcajada de la que se servía para anunciar su llegada (le encantaba hacerse notar, ser el centro de todas las miradas), la utilizaba para enfatizar sus apuntes mordaces. Muchas de ellas, fruto de alguna equivocación durante la grabación o de alguna conversación después del corte que quedó grabada, salieron al aire en los programas de televisión Zoociedad (1990-1993), Quac (1995-1997) y Lechuza (1997). También de la boca desdentada de Heriberto de la Calle, su último y más emblemático personaje, que se encargaba de entrevistar personajes de la vida pública en el noticiero CM& y luego en Caracol Noticias. El que murió con él hace 10 años, cuando Jaime Garzón tenía 38 años.
Esa carcajada franca lo pintaba de cuerpo entero. Garzón, ante todo, era un comunicador nato, dueño de un carisma que muy raras veces tienen quienes ejercen el humor político y que suelen esconder su inteligencia, su ironía y su sarcasmo detrás de una máscara de timidez e introspección. Garzón, en cambio, manejaba con igual maestría las técnicas del stand up comedy y del humor político. Y si a eso se agrega su gran capacidad para imitar personajes…

Como si lo anterior fuera poco, Garzón también hacía un espectáculo de sí mismo. Se burlaba del poder, es cierto, pero también se burlaba de su figura, de su torpeza, de sus carencias afectivas. Y así se ganaba el cariño de la gente. Era dueño de un espíritu entrador, propio de los grandes conversadores que saben cautivar una audiencia por su capacidad de llevar a extremos delirantes hasta las situaciones más anodinas de la vida.

Además de su sentido del humor y de su sobresaliente inteligencia y su agudeza mental, el éxito de Garzón se basaba en otros componentes. Uno de ellos, tal vez el más importante, su cercanía a las fuentes primarias de lo que sería su discurso y el discurso de sus personajes. Educación religiosa en la edad escolar (incluso ofició de monaguillo); estudiante de Derecho en la Universidad Nacional; cercano colaborador de la guerrilla del ELN; alcalde menor de Sumapaz, localidad rural del entonces Distrito Especial de Bogotá durante el mandato de Andrés Pastrana; asesor del gobierno de César Gaviria, oficio que desempeñó cuando Zoociedad estaba al aire. Esta diversidad de oficios le permitió conocer, de primera mano, los discursos de la Iglesia, la academia, y los estertores de los movimientos estudiantiles de los años 70 y la política. Durante este tiempo Garzón había perfeccionado sus dotes de humorista, había desarrollado varias de sus imitaciones más emblemáticas (los Pastrana papá e hijo, Alfonso López Michelsen, Álvaro Gómez) y ya se había fogueado ante auditorios privados. Así que el 31 de octubre de 1990, cuando salió al aire el primer capítulo de Zoociedad, Jaime Garzón debutaba como presentador de un espacio de televisión, pero ya había recorrido un largo terreno y estaba listo para enfrentar las audiencias masivas de la televisión.

Otro punto a su favor: su calidez y su facilidad para hacer amigos, o al menos hacerle creer a mucha gente que eran "sus amigos del alma". Cuando lo conocí, en 1989, en la sala de redacción del diario La Prensa, se presentó como "el hermano de Alfredo Garzón", el ilustrador de El Espectador, y acto seguido comenzó a hablarme y a hacer chistes como si fuéramos amigos de toda la vida. Y así era siempre. Al llegar a la reunión de los lunes en la que se planeaba Zoociedad, saludaba de abrazo a todo el mundo y por lo general contaba alguna anécdota que le garantizaba ser el centro de atención. En el estudio de grabación era muy amable con los camarógrafos, los asistentes, los maquilladores. En 1991, cuando se enteró de que la programadora no iba a llevar a Cartagena a todos los realizadores de Zoociedad, de su propio bolsillo les pagó el pasaje y la estada a tres de ellos. Cada rato los invitaba a su casa, en el Barrio San Martín, les preparaba comida y los trataba como si fueran sus hermanos del alma.

Pero Jaime Garzón también era un personaje trágico. A ratos solía caer en los pozos profundos de la depresión. Por lo general, las grabaciones de Zoociedad eran una explosión de entusiasmo, ideas van, ideas vienen. Pero a veces Jaime llegaba deprimido, o de mal genio, o sencillamente no aparecía, o amenazaba con renunciar, y aquello era muy parecido a un velorio.

Además, le encantaba jugar con su propia muerte. Llegó al extremo de mandar imprimir un cartel funerario en el que anunciaba su propio entierro. Como recordaba Antonio Morales, libretista y director periodístico de Quac, en un texto-homenaje que escribió hace algunos años en la revista Número, "su corta vida estuvo marcada desde los 8 años por un impulso tanático y autodestructivo originado por la temprana muerte de su padre. Desde muy joven, Garzón les expresaba recurrentemente a sus amigos que deseaba morir, como su padre, a los 38 años. Desde entonces la vida de Jaime transcurrió, en lo privado y en lo público, paralelamente a la violencia colombiana".

Se podría decir que Garzón vivía entre la risa exagerada y una cercanía con la muerte, a la que se exponía cada vez más, a medida que pasaba de ser un personaje de programas de humor a un personaje de la vida pública. Era, de alguna manera, la imagen misma del equilibrio inestable en que viven los colombianos, entre los excesos de la risa y de la tragedia.

Como señaló Morales en el texto de Número, así como en diversas conversaciones Jaime Garzón dejó de ser el personaje de ficción de Zoociedad y Quac y se convirtió en un personaje real cuando, disfrazado de Heriberto de la Calle, comenzó a entrevistar en un noticiero a los personajes de carne y hueso de la vida real. Y se expuso aun más a la muerte cuando comenzó a hacerse visible en escenarios de la vida real como el proceso de paz y la intermediación en casos de secuestro. "La imagen de Heriberto se confundió entonces con la de Garzón con la guerrilla recibiendo secuestrados, Garzón en eventos de paz, Garzón con la sociedad civil, Garzón en La Habana, Garzón con los ex guerrilleros salvadoreños, Garzón negociador y conciliador en medio de las balas, Garzón repudiado y señalado como inconveniente por la extrema derecha", escribió Morales.

Y Garzón a veces olvidaba que él no era Émerson de Francisco ni Louis, sus personajes de Zoociedad. Como buen chicanero que era, hablaba de temas muy delicados con el mismo desparpajo con que lo hacía de sus levantes o de su nuevo carro. Lo vi vivo por última vez un mes antes de que lo asesinaran. Fue a la salida de los estudios de Radionet, la emisora donde él trabajaba. María Jimena Duzán, que acababa de entrevistarnos a Karl Troller y a mí, nos acompañó a la puerta. Al ver a Garzón, le dijo: "Pilas, Jaime. A usted lo van a matar si sigue hablando de esos temas tan delicados". Jaime, que estaba feliz porque estrenaba un BMW Z3 convertible rojo que acababa de poner de moda la última película de James Bond, no le paró bolas.

En la madrugada del viernes 13 de agosto de 1999, dos sicarios le pegaron cinco tiros a Jaime Garzón. El mito había muerto. Nacía una leyenda. Peor aun, un vacío que Colombia no ha asumir, y mucho menos llenar.

viernes, 12 de agosto de 2011

Sin olvido para Jaime Garzón: 12 años de su asesinato y el camino de las investigaciones

Tomado de verdadabierta.com.

Con base en las declaraciones de varios ex jefes paramilitares y otras pruebas recogidas durante la investigación del asesinato del popular humorista y periodista Jaime Garzón en la madrugada del 13 de agosto de 1999, los abogados que representan a la familia como parte civil en el proceso pidieron a la Fiscalía vincular como posibles instigadores del crimen a los generales retirados Harold Bedoya, Jorge Enrique Mora Rangel y Rito Alejo del Río.

En una rueda de prensa este miércoles, que tuvo lugar cuando finalizó la conmemoración de los 12 años de la muerte de Garzón, la Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y la Comisión Colombiana de Juristas, abogados de los Garzón, dijeron que su larga investigación “pudo constatar que el asesinato de Jaime Garzón había sido encomendado por Carlos Castaño Gil al grupo de sicarios ‘La Terraza’, por orden de altos oficiales del Ejército, siendo José Miguel Narváez el contacto entre ambas partes”.

Los abogados anunciaron además que, como el asesinato ha quedado en la impunidad, pues no ha habido una investigación completa del caso y los resultados han sido siempre parciales, a nombre de la familia Garzón presentarán una demanda en contra del Estado colombiano ante la Corte Internacional de Derechos Humanos de la OEA.

En días pasados la Fiscalía había acusado al ex subdirector del DAS José Miguel Narváez como presunto determinador del asesinato del periodista. En 2004  la justicia condenó al comandante de las AUC, Carlos Castaño Gil, como autor intelectual del hecho. El fallo nunca se hizo efectivo, y el mismo año de la decisión judicial el líder paramilitar fue asesinado.

Los abogados dijeron además que antes de ser asesinado “Garzón venía siendo víctima de hostigamientos y temerarios señalamientos por altos mandos de las Fuerzas Militares, en particular, del general Jorge Enrique Mora Rangel, quien tildaba al periodista de ser amigo de la guerrilla.” El general Mora fue comandante del Ejército durante el gobierno de Pastrana.

Entre las pruebas que los abogados tienen está una carta fechada de 22 de mayo de 1998 Garzón le escribió a Mora Rangel: “General no busque enemigos entre los colombianos que arriesgamos la vida a diario para construir una patria digna, grande y en paz, como la que yo quiero y por la que lucha usted”.

Según le dijo después el mismo general Mora a la revista Semana, él no contestó esa carta porque no le dio importancia a una carta, cuyo original no llegó a sus manos. En esa misma entrevista, el general negó rotundamente que las averiguaciones que él había pedido al Zar Antisecuestro que hiciera sobre las labores humanitarias que venía cumpliendo el periodista para la liberación de secuestrados, tuvieran algo ver con su muerte. Dijo además que le encantaba ‘Quac’, el programa de humor en el que Garzón se burlaba de todos, incluidos los militares, con un personaje que daba los partes del “Que mando central” en tono tropero.

También aportan un cable de la Embajada de Estados Unidos en Bogotá al Departamento de Estado de agosto de 1999, enviado con motivo del asesinato de Jaime Garzón. En éste citan a una fuente que asegura que “Garzón le contó que había organizado una reunión con el general Mora por la reacción negativa de este ante los esfuerzos de Garzón para ayudar en una posible negociación entre el gobierno y la guerrilla del ELN. El general Mora no se presentó a la reunión y en su lugar envió al general Rito Alejo del Río.”

En  la comunicación de los diplomáticos estadounidenses también se cita a otra fuente que asegura que “el general Rito Alejo regañó duramente a Garzón por su intervención como gestor de paz, diciendo que en el mejor de los casos estaba siendo utilizado por los guerrilleros. Garzón salió muy afectado por las demostraciones de rabia del general.”

Y además se sostiene que Jaime Garzón y el general Mora Rangel se reunieron en una ocasión posterior. El mismo cable registró que luego del asesinato “Francisco Santos, uno de los periodistas más leídos en el país, señaló que en el caso del asesinato de Garzón no existían dudas de que los responsables eran militares de la extrema derecha.”. (Vea el cable aquí)  (Santos después fue vicepresidente de la República entre 2002 y 2010).

Esta columna, según el mismo cable, desató una polémica. La cúpula militar del momento que pidió a Santos públicamente dar a conocer las pruebas que tenía para hacer semejantes afirmaciones. Igualmente el cable señala que el 18 de agosto el ex Ministro de defensa Rafael Pardo apoyó los señalamientos de Santos diciendo que había sido testigo en mayo de ese mismo año de las quejas dadas por Garzón al ministro de Defensa Rodrigo Lloreda porque el general Mora estaba haciendo una campaña de difamación en su contra.

Los abogados del Colectivo y de la Comisión señalaron también a Harold Bedoya como miembro del grupo de altos oficiales que, según sus investigaciones, instigó el asesinato de Garzón. En 1999, cuando sucedió el crimen, el general Bedoya, que fue comandante del Ejército bajo el gobierno de Ernesto Samper,  ya se había retirado y ya había sido candidato a la Presidencia en 1998 por el Movimiento Fuerza Colombia.

“El DAS y los servicios de Policía Judicial Nacional (Sijin) fraguaron una versión del crimen con falsos testigos, algunos de ellos informantes del DAS”, recordaron los abogados, algo  que la propia justicia confirmó en un fallo en el cual tumbó lo actuado en el caso Garzón porque descubrió las irregularidades. Ellos explicaron que, a pesar de sus demandas, la Fiscalía insistió en esta línea investigativa “descartando otras posibilidades que conducían a una presunta responsabilidad de funcionarios estatales”.

Otros antecedentes
Luego de la acusación a Carlos Castaño por parte de la Fiscalía en el 2002, el caso se estancó pues tanto los juzgados del Circuito Penal, como los del Circuito Penal Especializado de Bogotá, rechazaron el caso y se declararon impedidos para juzgarlo.  La Corte Suprema de Justicia reasignó el caso nuevamente al Circuito Especializado de Bogotá.

En noviembre de 2004 el Juez Séptimo Penal Especializado de Bogotá condenó a Carlos Castaño a 38 años de cárcel por el asesinato de Jaime Garzón y ordenó a la Fiscalía comenzar la investigación de nuevo. Así mismo pidió a investigar la conducta de los agentes del DAS que habían investigado el caso y de cuatro testigos que rindieron falsos testimonios dentro del proceso, y la presunta participación de uno de ellos en la muerte de un testigo.

Según los abogados dijeron en la rueda de prensa, “la Fiscalía no adelantó ninguna investigación que permitiera develar la farsa y desviación auspiciada por los funcionarios del DAS.”. Consideran que “tal vez la razón se encuentra en la vinculación al DAS de José Miguel Narváez, en 2002 como asesor externo de la Dirección General y en 2005 como subdirector nacional”.

Sólo hasta el 2009, luego de las declaraciones de los ex jefes paramilitares y gracias al proceso de Justicia y Paz, se pudo avanzar en la investigación, en la que se involucró a José Miguel Nárvaez por el homicidio.

La familia de Garzón resumió en forma dramática la situación del caso: “Doce años después del asesinato de Jaime aún no se ha establecido toda la verdad, ni identificado y, menos aun, procesado a todos los responsables del crimen.”.


domingo, 29 de abril de 2012

La Propaganda negra mató a Jaime Garzón



Hollman Morris hace un recuento de cómo el DAS desvío las investigaciones sobre el homicidio. También narra cómo, presuntamente, Jose Miguel Narváez, subdirector y asesor del DAS, creaba y difundía propaganda negra sobre la figura de Garzón, tanto en círculos de industriales, como altos círculos militares, y secretamente frente a la cúpula da las AUC; Narváez ha sido acusado por varios ex-jefes paramilitares como asesor ideológico de las AUC.



Cada 13 de agosto se conmemora el magnicidio de Jaime Garzón, periodista y humorista asesinado en 1999.

En 2010, en el marco de esta conmemoración en el Congreso de la República de Colombia, Hollman Morris, director del programa de TV Contravía, se dirigió a los asistentes criticando la forma en que se conmemora la memoria de Jaime Garzón, e insistiendo en que el mejor homenaje para Jaime es exigir justicia.


Hollman Morris cree que el asesinato de Jaime Garzón es parte integral del proyecto paramilitar que se gestaba en los 90; si Jaime Garzón hubiera estado vivo en los últimos ocho años, se habría convertido en la figura más molesta para el poder unanimista que reinó en Colombia, donde con escasas excepciones, el periodismo se dedicó a replicar la versión oficial, y a tolerar la campaña de desprestigio emprendida desde el Palacio de Nariño contra todo el que pensara diferente.

Más noticias sobre Jaime Garzón y su asesinato: 


sábado, 18 de febrero de 2012

¿Quién es el hombre que instigó el asesinato de Garzón?

Fuente: blog Kyenyke

Es un hombre que a la luz de las pruebas judiciales ha transitado con demasiada facilidad entre la delgada línea de la legalidad y la ilegalidad. Al tiempo que asesoraba a varias instituciones del Estado, José Miguel Narváez mantenía, presuntamente, alianzas con paramilitares desde 1996. Ha  llevado, entonces, una doble vida.

Fue asesor de las Fuerzas Militares, del Ministerio de defensa, del DAS y de entidades privadas como Fedegan. Mientras fungía de asesor del general Rito Alejo del Río, ex comandante de la Brigada XVII con sede en Carepa (Antioquia), mantenía una activa relación con la  cúpula de las Auc, que por entonces estaban en plena guerra y lejos de pensar en desmovilizarse.

Se sabe de reuniones suyas con el ex jefe paramilitar Diego Fernando Murillo,‘Don Berna’, quien este lunes entregó una declaración a la Fiscalía desde la cárcel de Miami, donde se encuentra cumpliendo su pena. Dijo que Narváez llegó al seno de las Auc con la propuesta de asesinar al humorista Jaime Garzón, a quien consideraba miembro de la guerrilla. También se ha dicho que instigó el asesinato del político de izquierda Manuel Cepeda Vargas y el secuestro de Piedad Córdoba. Garzón y Cepeda terminaron asesinados, y Córdoba fue secuestrada por orden de Carlos Castaño.
Narváez es un hombre obsesivo, meticuloso y muy desconfiado. Tiene una disciplina intelectual única que lo obliga a leer muchos libros en corto tiempo. Quizás cultivó esa habilidad en las épocas en que estudió Administración de Empresas en la Universidad Javeriana. Esa formación le sirvió para montar también una fábrica de medias infantiles en Bogotá, mientras aprendía empíricamente sobre seguridad nacional.

José Miguel Narváez le habría pedido a Carlos Castaño que asesinara a Piedad Córdoba a Manuel Cepeda y a Jaime Garzón porque consideraba que eran guerrilleros activos.

Fue ese conocimiento el que lo llevó a convertirse en un respetado conferencista que recorría universidades, instituciones y escuelas de inteligencia del país. Un día de 2001, cuando apenas despegaba la campaña a la Presidencia de Álvaro Uribe, Narváez coincidió con el candidato en una charla en Cali. Uribe quedó impresionado con el discurso de Narváez sobre las Farc y la seguridad del país. Esto puede explicar su presencia como asesor del Ministerio de Defensa de la primera ministra Martha Lucía Ramírez, desde que se inicio la implementación de la estrategia de seguridad democrática en el gobierno de Uribe.
Fue el subdirector del DAS durante la dirección del polémico Jorge Noguera, quien se encuentra detenido por presuntas relaciones con los grupos paramilitares y por el asesinato de líderes sindicales.  También trabajó como consultor del Fondo Nacional para la Defensa de la Libertad (Fondelibertad). Lo mismo ocurrió en la Federación de Ganaderos (Fedegan) donde fue contratado por el entonces presidente de esa entidad Jorge Visbal Martelo, para capacitar a los ganaderos en estrategias defensa contra los abusos de la guerrilla.
Radical en sus ideas, difícilmente deja espacio para la controversia o la discusión. Siempre tiene la razón. Periodistas que le han hecho seguimiento en los últimos años recuerdan haber hablado con alumnos de Narváez en la Escuela Superior de Guerra, donde dictaba cátedra como profesor invitado, a donde llegaba con tulas repletas de libros sobre ‘doctrina y sicología de guerra’. Era, según ellos, su pasión. Otros textos apuntaban a utilizar la información como táctica para desacreditar a los opositores.

Tal vez por eso, entre junio y octubre de 2005  formó parte del denominado grupo G-3, aquel que fue utilizado para hacer seguimientos ilegales a magistrados, periodistas y dirigentes políticos contrarios al gobierno de Álvaro Uribe. Actividades ilegales que lo llevaron preso en 2009. Hoy continúa detenido.


Las declaraciones de Salvatore Mancuso, Diego Fernando Murillo, ‘Don Berna’ e Iván Laverde ‘El Iguano’, tienen contra la pared al ex subdirector del DAS.

La Fiscalía ha recibido declaraciones de jefes paramilitares como Diego Fernando Murillo, ‘Don Berna’ e Iván Laverde, ‘El Iguano’, quienes han ilustrado ampliamente la manera como operaba Narváez en las Auc. También lo hizo el propio Salvatore Mancuso, quien ha descrito la manera como éste, entre 1996 y 1998, asistió a campamentos de esa organización para compartir sus conocimientos entre los mandos sobre adoctrinamiento ideológico. Mancuso ha dicho que él mismo lo mandaba a recoger en el aeropuerto de  Montería para llevarlo a los sitios donde cumplía con estas actividades. Y lo hacía por convicción y no por dinero, porque se sentía identificado con la organización ilegal.

Narváez ha negado sucesivamente cuanto señalamiento ha salido en su contra. Pero muchas de las pruebas que obran en los expedientes lo ponen en una situación difícil. Secuestro, homicidios, asesoría a paramilitares y seguimientos a servidores oficiales, políticos y periodistas, son los fantasmas que lo persiguen. No son acusaciones de poca monta. Pero quizá el último señalamiento de la Fiscalía, como determinador del crimen del humorista Jaime Garzón, puede ser el que más pese en sus espaldas.

sábado, 14 de julio de 2012

Rábano vs. churrasco ¿Una decisión de vida?

Escrito por Angélica Garzón para Revista Credencial. - Dado que estamos invadidos de los pésimos ejemplos de los múltiples pseudo artistas y pseudo actores en la mayoría de medios, ¿Por qué no mostrar o darle al menos algo de publicidad a los que han tomado decisiones inteligentes y que pueden generar un buen impacto en sus seguidores? Si usted tiene un familiar con gota que no renuncia a los churrascos, pero por alguna razón adora a Kathy Sáenz o cualquiera de estos artistas, puede que se dejen influenciar. A mí, por lo menos por el lado de Héctor y de Xiomy (que hago si acá no había nubecinas), me llama la atención rodar la palabra!!!

"No comer huevos, lácteos o carne ya no es un estilo de vida insólito. Cada vez son más las personas que, por salud, preocupación por el medio ambiente y creencias religiosas han decidido cambiar sus hábitos alimenticios. Aquí van los testimonios de varios famosos que prefieren mil veces un rábano en vez de un jugoso churrasco.  
Por Angélica Garzón
El músico Héctor Buitrago no extraña ningún alimento de los que consumía cuando no era vegetariano.(Foto: Roberto Africano)

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Héctor Buitrago: comprometido con el planeta

Hace doce años el músico Héctor Buitrago decidió cambiar sus hábitos alimenticios eliminando las carnes de su dieta. Tiempo después dejó el pescado.
“Conocí el vegetarianismo ligado con algunos movimientos musicales, aunque fue más adelante que decidí volverme vegetariano. En realidad fue un proceso fácil, el pescado fue lo que abandoné después. Decidí hacerlo por varias razones: para contribuir al planeta evitando la deforestación; por salud, porque algunos animales reciben tratamientos con hormonas y antibióticos que se reciben al comerlos; por solidaridad con los animales porque sufren bastante en el proceso de cría, transporte y mataderos; y por último, para fortalecer mi voluntad. Dejar el pescado sí fue difícil: sufría cuando iba de viaje a lugares cerca del mar o ríos porque me gustaba mucho. Ahora siento más liviana la digestión, percibo más cerca a los animales y a la hora de ir a un restaurante normal no me demoro mucho escogiendo. Hay algo de lo que poco se habla y es que, además de ser más sana, la comida vegetariana es más económica. Me considero un vegetariano amigable”.

Sebastián Martínez y Kathy Sáenz: felices de no comer carne

La exreina y actriz Kathy Sáenz y su esposo, Sebastián Martínez, también actor, decidieron volverse vegetarianos por salud, respeto a los animales y, también, como método terapéutico. Ella no come carne hace seis años y él hace cinco y medio.
 Los actores Kathy Sáenz y Sebastián Martínez aseguran que desde que se hicieron vegetarianos llevan una vida más tranquila. Foto: Walter Gómez
Dice Kathy: “Yo era muy carnívora, pero llegó un tiempo en el que la carne me empezó a sentar muy mal, así que hace seis años empecé a dejarla y a reemplazarla por granos y proteína vegetal. En el fondo, siempre quise ser vegetariana por el inmenso amor y respeto que siento por los animales, hasta que en un viaje a Nueva York empecé a conocer más acerca del vegetarianismo y ahí tome la gran decisión. Lo más difícil para mí fue desarraigar la mentalidad carnívora, pero hoy mi cuerpo funciona maravillosamente, mi piel, mi pelo se ven distintos, te vuelves más sensible y receptivo, te cambia el genio y no contribuyes al asesinato diario de miles de millones de animalitos.No peco comiendo otro alimento, porque un vegetariano de verdad nunca peca; si lo llegara a hacer me intoxicaría terriblemente. Como lo mismo que cualquierpersona, simplemente remplazo el pedazo de carne por una porción de proteína vegetal que es bastante variada. Esto es una contribución al medio ambiente, es conciencia universal de vivir en paz, respeto y amor con los animales”.
Dice Sebastián: “Durante el tiempo que estuvimos juntos en Nueva York, decidimos no comer ningún tipo de carne. Allá hay muchos restaurantes vegetarianos y muy ricos. Yo me quedé cuatro meses más y Kathy se devolvió a Colombia. En ese tiempo volví a mi rutina alimenticia y comí de todo. Cuando ya llevaba dos meses nuevamente en Colombia, me propuse empezar de nuevo y de verdad. Duré una semana comiendo pescado y después le dije adiós a todo. La gente piensa que ser vegetariano es sólo comer ensaladas, pero nosotros comemos de todo menos carne, pollo, pescado y huevo. Nuestra alimentación es muy normal; una buena dieta está fundamentada en granos como los fríjoles, las lentejas, los garbanzos; son una fuente de proteína salvaje. Comemos también tofu, gluten, carve y eso reemplaza la proteína. Al principio me daban antojos de ceviche de camarón, pero después lo solucioné haciendo unos picaditos con unos embutidos vegetarianos y les hacía la misma salsa, entonces me di cuenta de que lo que me gustaba era la salsa. Amador, nuestro hijo, es vegetariano desde el vientre, desde su concepción. Él es un niño muy sano, muy inteligente y muy pilo”.

Margarita Ortega: una-ecoactriz

 Foto: Roberto Africano
La actriz y presentadora Margarita Ortega es vegana (no consume carne animal, leche, ni huevos) desde hace más de diez años. Múltiples alergias respiratorias que la agobiaban la hicieron buscar una alternativa diferente.
“Mi médico, me hizo una recomendación antes de iniciar el tratamiento: que le bajara a las carnes; así lo hice y paulatinamente fui encontrando que mejoraba increíblemente. Comencé a leer y a ver cómo podía hacer la mejor transición hacia las proteínas vegetales manteniendo mi cuerpo nutrido. Ya ha pasado una década y la verdad no he vuelto a pasar por las crisis respiratorias. Con mi forma de vida me siento plena y contenta. No es una tortura ni mi mundo va en devaneos. Mi alimentación está basada en productos sanos, enteros, procesados en su mínima versión, regresando al origen en cuanto a sabores y texturas”.
A Margarita también le ha ido muy bien como empresaria con su almacén, llamado Ecotienda, un espacio verde que ofrece productos sanos, ricos y variados. “Hay desde vinos que provienen de viñedos cultivados de manera orgánica, hasta especias cultivadas en el Chocó por mujeres cabeza de familia, que cultivan y procesan dichos condimentos también de manera orgánica.”, asegura.

Xiomara Xibille: una vegetariana espiritual 

 "Mi camino hacia el vegetarianismo fue un proceso de adentro hacia fuera. Mi alma hizo que causalidades teóricas y vivenciales me condujeran a él", dice la atriz y presentadora Xiomara Xibille. Foto: Manuel Rodríguez
Desde hace 28 años, la actriz y presentadora, Xiomara Xibille eligió el camino que propone Pitágoras: llevar una dieta equilibrada, que produzca armonía en el interior y en total respeto por todos los seres vivientes.
“Desde mi disciplina de ballet clásico y mi interés por los deportes, me leí un libro de un entrenador de la Unión Soviética que en ese momento tenía los mejores deportistas bajo su supervisión. La dieta que proponía para su más alto rendimiento era la vegetariana, así que empecé a probarla conmigo. Luego aparecieron el yoga, la meditación, la bioenergética y el ayurveda, como herramientas de vida y al final la conclusión fue que la alimentación era la Sattvica, es decir la pura, neutral y vegetariana. Fue difícil romper los patrones culturales, sociales y familiares, pues vengo de familias paisas y españolas en donde los frijolitos con garra son la esencia de la vida y la paella de mariscos no puede faltar los fines de semana, pero lo logré. A veces como algo de cottage así que sería lactovegetariana. A veces hago monodietas de arroz con sopa de miso, entonces sería macrobiótica. De vez en cuando hago días de sólo extractos de verduras y frutas, entonces sería raw”.

Con precaución

De acuerdo con doctor Daniel Cañón, especialista en acondicionamiento metabólico, el cambio en el patrón alimenticio y en las combinaciones de alimentos requiere de tiempo, no sólo para explorar los nuevos productos y desarrollar una nueva rutina, sino para acondicionar el metabolismo y el organismo para que no sufra ninguna alteración que afecte la salud de la persona. “Es indispensable realizar cambios graduales que sean nutricionalmente acertados y con los que se pueda convivir”, asegura. Así mismo, el experto sugiere que se conozcan con anterioridad y de manera correcta los alimentos que suplen los nutrientes que necesita el organismo para su buen funcionamiento.
¿Y qué es lo bueno y lo malo de hacerse vegetariano? “Las ventajas de una alimentación vegetariana se encuentran en un bajo contenido de grasa y colesterol, lo que previene enfermedades coronarias y aterosclerosis; un alto contenido de fibra, que mejora el tránsito intestinal y disminuye absorción de grasas; y por último, un buen aporte de vitaminas antioxidantes como la C y la E, betacaroteno y vitamina A” dice Cañón. De igual forma, resalta las desventajas definiéndolas como limitaciones que deben ser cuidadosamente tenidas en cuenta para evitar deficiencias calóricas; déficit vitamínicos y minerales (especialmente de vitamina B12 de origen casi exclusivamente animal, de vitamina D si no se expone al sol; o de calcio, hierro y zinc), así como déficit proteico (relacionado con el aporte de aminoácidos esenciales, que no pueden ser producidos por el cuerpo humano y sólo están presentes en mayor medida en los productos de origen animal).
Aunque el especialista asegura que la falta de proteína animal en el vegetarianismo no tiene riesgos para la salud, resalta que debe suplirse el aporte de aminoácidos esenciales por medio de combinaciones saludables de cereales, legumbres y derivados lácteos.


Citas muuuy... naturales

"Los animales son mis amigos y yo no me como a mis amigos”. San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana.
“Es increíble y vergonzoso que ni predicadores, ni moralistas eleven más su voz contra la bárbara costumbre de asesinar animales y además comérselos”. Voltaire, escritor y filósofo.
“Si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todos seríamos vegetarianos”. Paul McCartney, músico británico.
“Nada beneficiaría más a la salud humana que la evolución hacia una dieta vegetariana”. Albert Einstein, físico alemán.
“En mi mente la vida de un cordero no es menos preciada que la de un humano”. Mahatma Gandhi, político.
“Si pudiéramos sentir el sufrimiento animal, no lo pensaríamos dos veces, nos haríamos vegetarianos”. Kim Basinger, actriz estadounidense.
“Ya no me enfermo, todas mis alergias desaparecieron, toda mi vida cambió”. Alicia Silverstone, actriz estadounidense.
“Me hice vegetariano debido a mi preocupación por los animales, pero pronto aprendí a apreciar los muchos beneficios a la salud.” Bob Barker, actor y presentador estadounidense.
"Si cualquier niño se diera cuenta de lo que ocurre en una granja, nunca más volvería a tocar la carne. Me conmovió tanto la inteligencia, el sentido de la diversión y la libertad de los animales con los que trabajé en Babe que, al final de la película, me había hecho vegetariano". James Cromwell, actor estadounidense.
“El vegetarianismo me ha equilibrado física y mentalmente. Fue una elección filosófica. Me siento mejor como ser humano, me siento más flexible, no necesito dormir tanto y mi piel está mucho mejor”. Martina Navratilova, tenista checa.
Llegará un día en el que los hombres como yo, verán el asesinato de un animal como ahora ven el de un hombre” Leonardo da Vinci, pintor italiano.
“He dejado de ser vegetariana desde que estoy embarazada. Sé que hay personas que siguen siendo vegetarianas durante el embarazo, pero creo que hay que tener cuidado”. Natalie Portman, actriz israelo-estadounidense.


Vegetarianos: como en botica

"

viernes, 26 de septiembre de 2008

¿Porqué mataron a Jaime Garzón?

En relación con el artículo de Memo Gutierrez y los medios serviles, publico éstos dos videos que evidencian el conocimiento que tenía Jaime Garzón del avance del paramilitarismo en la década de los noventas, como parte de la consolidación del proyecto económico, militar y político de los narcotraficantes, hoy en día en su mejor momento con la figura mesiánica del señor Uribe Velez y Compañía (Jose Obdulio "no puedo hablar más mierda" Gaviria, familia Santos, etc....)

Importante también fue el papel de Jaime en denunciar, el pacto oscuro de los narcos con las altas clases empresariales y elitistas, quienes no sólo se han conformado con haber desangrado al país, sino que continúan utilizando cuanto sofisma y verborrea existe, para reconstruir su visión historica en nuestro día a día.

Pregunto: ¿En 1998, cuando apenas era gobernador de antioquia, era visible que Alvaro Uribe Velez iba a convertirse en el presidente dictador que hoy conocemos?

Respuesta: Por supuesto! Nada más hay que remitirse al pacto oscuro entre la élite empresarial y la élite narcotraficante, varios años antes, para entender como se proyectó nuestra actual desgracia.

Ellos, que pactan en la sombra y han usurpado la riqueza y la ilusión, siguen siendo los principales responsables de la existencia de guerrillas, paramilitarismo, pobre educación y rica ignorancia, segregación, opresión y muerte. Silenciaron a Jaime porque conocía el lenguaje de las serpientes y el proyecto de control que hoy en día son el día a día...

En su memoria.... por que al final, las cuentas serán saldadas y Jaime estará con su gran risa diviertiéndonos, mientras éste pequeño rodeador insignificante que gobierna ésta narco - nación, desaparecerá!!!





jueves, 8 de abril de 2010

Perlas informativas de Abril

Internacional
 
Combatir terremotos
La mitificación de las redes sociales llega a su punto cumbre en este titular de la Cadena Ser el 1 de marzo: “Google y Twitter ayudan a combatir los terremotos”. Ni siquiera tienen la modestia
de afirmar que pueden ayudar a paliar los efectos o ayudar a localizar personas. Podrá ser muy sugerente para lograr que los lectores pinchen en la noticia, pero resulta poco serio creer que colgar frases en twitter o cualquier cosa en una página de Facebook puede enfrentar a un terremoto.

Diccionarios
Así comienza un artículo de opinión del columnista de The Miami Herald en El País el 4 de marzo: “La dictadura militar de Cuba -es lo que es, según la definición de cualquier diccionario-... “. Pues he mirado en varios la definición de “Dictadura” y no dicen que “sistema político en vigor en Cuba”. Así que ya se le acabó el principal argumento con el que nos pretendía convencer de que Cuba era una dictadura.

Debate político USA
Una noticia del 5 de marzo en El País me sirvió para comprender la profundidad intelectual del debate político en Estados Unidos. El Partido Republicano ha elaborado un dosier de 72 pá
ginas presentado por el máximo órgano del partido, el Comité Nacional Republicano. En él aluden a la forma en que debe calificarse al actual Gobierno estadounidense. La portada la titulan “El imperio del mal” y en ella aparecen los rostros de Obama, la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, y el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, caracterizados, respectivamente, como el Joker de Batman, Cruella deVille, la malvada de los 101 Dálmatas y Scooby Doo, el perro tonto de los dibujos animados. Así es el nivel del debate político en la democracia de Estados Unidos.

Mejor sin cambios
El mes pasado, en una de mis perlas yo criticaba al presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, por limitase a pedirle a la banca comercial: “Que hagan su trabajo para financiar la economía real, de tal forma que permita la recuperación” (Público, 29-1-2010). Al leer una noticia de Público el 5 de marzo comprendí por qué ese hombre no pretende cambiar mucho el sistema. Gana 360.612 euros, y el año pasado su sueldo aumentó un 2'5 %, mientras que los precios aumentaron el 0'9 %. Ése ya tiene resuelta la crisis.

Nuestros pesqueros
Son curiosas las características de los pesqueros que faenan en Mauritania y que nos están costando tantos desvelos y dinero. El 6 de marzo leo en Público, que uno de ellos, el Intertuna 2, aunque tiene su base en Bermeo (Vizcaya), su bandera es del paraíso fiscal de Seychelles. Pero tres días después, según leo de nuevo en Público, el Ministerio de Defensa confirma el secuestro del Sakoba, cuyo capitán es español. Eso sí, el pesquero es de bandera keniata y a nombre de una empresa de Ghana. Como tuviéramos que pagar la protección con los impuestos de estos barcos íbamos arreglados.

Vacunas que sobran
Parece que ya se va aclarando la trascendencia de la gripe A. Tras el multimillonario negocio de las farmacéuticas, leemos un teletipo de Europa Press del 6 de marzo que afirma que “el Gobierno holandés pretende devolver un total de 21 millones de vacunas contra la gripe A (H1N1) a las farmacéuticas tras quedar demostrado que no son necesarias  y ante la ausencia de ningún otro país que quiera comprarlas”. Mientras tanto, en España aprovechamos para mostrar nuestra generosidad: “España dona a Latinoamérica cuatro millones de vacunas de la gripe A”, titulaba El País el 5 de marzo. Lo que sucedió es que España compró 13 millones de dosis y sólo ha usado tres millones. "Nuestro país sigue actuando siguiendo el principio de cooperación activa", declaró la ministra de Sanidad española. Al menos los holandeses fueron más sinceros.

Para los militares
Por si no era suficientemente paradójico que concedieran el Premio Nobel de la Paz al presidente del país con mayor presupuesto mundial en armamento, ahora leemos en un teletipo de Efe el 11 de marzo que Obama destinará el dinero del premio a los veteranos de guerra de su país, es decir a los soldados que hicieron la guerra.

Que legisle la empresa
Una empresa estadounidense ha demostrado una enorme sinceridad para destapar cómo funciona el sistema electoral de su país. Según leemos en la BBC el 17 de marzo, la firma Murray Hill Inc se presenta a las elecciones para conseguir diputados en el Congreso. Así lo razonan en su página web: "hasta ahora los intereses corporativos han sido la fuerza detrás del Congreso", sin embargo "nunca podemos estar absolutamente seguros de que (los congresistas) trabajaran para nosotros". "Es nuestra democracia. Nosotros la compramos. Nosotros la pagamos y vamos a mantenerla (…) Es el momento de ponernos detrás del volante nosotros mismos". "Vote por Murray Hill para el Congreso para tener la mejor democracia que el dinero pueda comprar".

Según lo que digan
La derecha española recurrió con entusiasmo a los informes de Amnistía Internacional y Human Rights Watch como principal prueba de que en Cuba hay presos políticos. Incluso acusaron al presidente español de ignorar a estas organizaciones y apoyar al gobierno cubano. Leo en Público el 20 de marzo que Human Rights Watch emitió un comunicado afirmando que “las autoridades españolas deberían cumplir las recomendaciones de las Naciones Unidas y poner fin a la ley de Amnistía de 1977, en lugar de investigar a un magistrado que busca la rendición de cuentas por los abusos del pasado”. En criticar las acusaciones contra Garzón coincidieron el gobierno de Zapatero y el organismo de derechos humanos. En cambio, el Partido Popular también criticó al gobierno español por apoyar a Garzón. De modo que la derecha denuncia cuando Zapatero no aplica los criterios de las ONG y también cuando coincide.

Lo más leído
Étas son las noticias más leídas en las webs de la prensa española el 17 de marzo. Elmundo.es: “¿Penetración o masturbación?” y “Elena Anaya y el sexo”. Público: “'Mercadeo sexual' en Telecinco”. Y en Elpais.com, una foto de Johnny Depp en pijama. Y yo preocupado por buscar perlas sobre asuntos serios.

Si hubiera sido Cuba

Imaginemos que en Cuba, en lugar de un preso con sentencia firme por delitos comunes en huelga de hambre, hubiera muerto un hombre también en huelga de hambre, todavía sin juzgar, pero no por inanición sino tras ser atado demasiado fuerte por los policías. El escándalo contra el gobierno cubano habría sido impresionante. Pues sucedió, pero no en Cuba, sino en el corazón de Europa, en Suiza. Lo leí en Euronews el 19 de marzo, pero apenas le dieron importancia los medios de comunicación. Y por supuesto no hubo condenas políticas fuera del país ni en el Parlamento Europeo. 

jueves, 20 de mayo de 2010

Comprendiendo el fenómeno Verde: Paradojas del país de la virgen del Carmen

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Durante la guerra fría se desarrollaron 5 grandes corrientes internacionales. Yendo desde la derecha a la izquierda teníamos a los conservadores, democristianos, liberales,  socialdemócratas y comunistas. En gran parte de las democracias de Europa y en muchas otras de Occidente se notaba tal sistema de partidos.
No mucho antes de que se acabase la bipolaridad global fue surgiendo una nueva internacional: la ‘verde’. Esta se distinguía por su defensa del medio ambiente, su pacifismo y su planteo en pro de reformas que aminoren las desigualdades sociales y las que hay entre etnias y sexos.
La principal base de los verdes terminó siendo la del eje franco-alemán que es el pilar de la Unión Europea. El ex líder anarquista de la revuelta estudiantil de Mayo 68 Cohn Bendit, un alemán que vivía en Francia, se tornó en uno de los símbolos del nuevo movimiento.
En el continente europeo los verdes llegaron a ser socios minoritarios en coaliciones de gobierno, pero nunca llegaron a liderar un solo país del mundo.
En Reino Unido los verdes fueron el partido que más creció en las elecciones europeas del 2009 y han llegado a detentar la vice-alcaldía y la presidencia de la asamblea del Gran Londres, pero solo desde el 6 de mayo han logrado conseguir su primer parlamentario.
En las Américas los verdes nunca habían pasado de ser un movimiento marginal.
Sin embargo, ahora en Colombia los verdes tienen la primera oportunidad, no solo de entrar a una segunda vuelta en las Américas, sino en llegar a la presidencia.
Antana Mockus, al igual que otros dos ex alcaldes bogotanos (Enrique Peñaloza y Luis Garzón), se afiliaron recientemente al pequeño Partido Verde, al cual han transformado por completo. Según los últimos sondeos Mockus es el actual favorito para ganar la segunda ronda en Colombia.
Un triunfo verde en el segundo país hispano más poblado del globo cambiaría significativamente a esta corriente internacional. Por una parte le daría una gran iniciativa para desarrollarse en las Américas y en el mundo. Por otro lado implicaría un giro ideológico. 
En sus países de origen (como Europa, EEUU o Australasia) los verdes suelen estar situados a la izquierda de la socialdemocracia o del espectro político. En cambio, en Colombia Mockus está a la derecha del centroizquierdista Polo Democrático.
En vez de cuestionar al neo-liberalismo, querer un ‘diálogo por la paz’ con la guerrilla o pedir que se remuevan las bases militares extranjeras, tal como hacen los verdes europeos, Mockus propone el libre mercado, el TLC con EEUU, seguir la política de dureza antisubversiva contra las FARC (aunque sujetándose más a la ‘legalidad’) y acepta la presencia de tropas de EEUU en las bases colombianas.   
Los ‘nuevos’ verdes de Mockus desempeñarían un rol similar al que el ‘nuevo laborismo’ de Blair tuvo sobre la socialdemocracia mundial: empujar a su respectiva corriente internacional hacia buscar compromisos con Washington y con la libre empresa.    

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Poto con moco

En los noventas cuando solía ir a visitar a mi amplia familia en Bogotá mucho se comentaba de como Antanas Mockus, quien fuese rector de la Universidad nacional y luego alcalde de Bogotá llegó a mostrar sus nalgas ante un público hostil. Muchos niños a quienes les gusta reírse hablando de ‘cochinadas’  solían hablar del ‘poto’ de aquella autoridad con un apellido que sonaba a ‘moco’.
Las anécdotas de Mockus se vigorizaban con cada nueva excentricidad: aparecer disfrazado de superhéroe, casarse en un circo, usar mimos en las calles, etc.
Sin embargo, hoy este personaje tan singular aparece, según las encuestas, como el favorito para ganar la segunda vuelta en Colombia.
El carece de una verdadera bancada parlamentaria y hasta de un partido (el partido verde que le postula es tan solo un pequeño aparato marginal que se ha inflado con su descomunal avance).
En cierta manera él recuerda a Fujimori. Ambos son hijos de dos padres inmigrantes que han llegado a ser rectores. Mientras Fujimori fue el primer presidente de origen japonés en todo el mundo, Mockus es el primer hijo de lituanos y lituano-hablante que podría gobernar una nación muy lejos de la tierra de sus ancestros.
Ambos aparecen como ‘outsiders’ que se cuelan en medio de un gran entrampe histórico. En 1990 la alianza de la derecha tradicional no convencía mientras que la socialdemocracia y la izquierda peruanas estaban desacreditadas por la hiperinflación y la vioencia. En ese vacío Fujimori es el tecnócrata que se logra colar entre el miedo popular al ‘shock’ conservador y el desprestigio de todo lo que olía a izquierdas.
Veinte años más tarde Mockus aparece en la vecina Colombia como otro académico simpaticón con imagen de laborioso y anti-sistema. El trata de colarse entre el desgaste de 8 años de uribismo y el de una izquierda auto-paralizada.
En el Perú de Fujimori de hace 2 décadas y en la Colombia actual de Mockus se repite la cuestión de que la izquierda está dividida entre un ala que promueva una ‘lucha armada’ que no puede tomar el poder (la misma que, si bien tiene cierto apoyo social, también genera muchos rechazos en la población) y otra que hace todo lo posible por diferenciarse de la guerrilla al punto de identificarse con el Estado y las FFAA (con lo cual se diluye en el centro y pierde bases).
Fujimori se potenció como el hombre que logró desarticular a Sendero y al MRTA, en cambio Mockus hereda una situación en las cuales las FARC y el ELN están en franco retroceso y él aparece como una carta para desbaratarles con un mejor mecanismo: el de actuar ‘con más legalidad’.

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Súper Mockus

El fenómeno Mockus es un resultado de varios hechos.
Primero, a Uribe no se le permite postular con lo que, paradójicamente, él evita poder acabar como Fujimori provocando una rebelión popular al haber forzado un tercer mandato.
Segundo, se aborta la posibilidad de que se diese un balotaje entre dos alas del uribismo: una la oficial (Santos) y otra la de sus semi-aliados conservadores (Sanín). Esto que parecía que podía pasar inmediatamente después de las elecciones legislativas del 14 de marzo no se materializa por que el conservadurismo pierde peso con su división interna y por qué no aparece como una alternativa renovadora al continuismo.
Tercero, porque la centroizquierda no logra repetir la polarización que se dio en las presidenciales pasadas (2006) entre ésta y el uribismo. En parte ello se debe a la confusión y fractura interna del Polo Democrático. En los comicios del 2006 Gaviria le quiso dar al Polo la imagen de ser la ‘tercera fuerza’ que sacaría fuerza del choque entre Uribe y la guerrilla, pero tras que los ‘moderados’ de Petro asumen el liderazgo de este partido buscan darle al Polo un giro más a la derecha que acabó quitándole filo. Al condenar a los narcos y a las FARC como iguales, al pedir fortalecer contra ellos al Estado y a las FFAA y al cuestionar a Chávez, Petro fue enajenando a una parte de su base social mientras que se pegaba tanto al centro que perdía identidad.
En medio de una situación en la que la polarización no se daba entre dos versiones del uribismo o entre el uribismo ‘duro’ y una desafilada centroizquierda ‘blanda’ aparece un vacío que ha llenado Mockus al haber, además, tenido la claridad de poder aliarse con los otros dos ex alcaldes bogotanos (Luis Eduardo Garzón y Enrique Peñalosa).
El triunfo de Mockus no es seguro, pero su avance expresa a un amplio sector de la población colombiana (especialmente en las urbes) que quiere una forma de cambio, aunque no muy radical del actual curso.
Mockus mantendría varios pilares del uribismo (TLC con EEUU, tropas norteamericanas en los cuarteles colombianos, continuidad de la ‘seguridad democrática’ anti-Farc y privatizaciones) pero buscaría renovar a un sistema acusado de estar plagado de tanto fraude, corrupción y para-narcos.
Chávez ha advertido que un eventual gobierno de Santos podría traer una guerra con Venezuela. Una posible administración de Mockus, más bien, podría ayudar a que crezca una nueva oposición de centro derecha menos dura pero más astuta y quizás más efectiva dentro de los países del ALBA. 

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Petro: “Tenemos que escaparnos del escenario del Polo” / Las viscicitudes de la izquierda en Colombia

Uno puede estar o no de acuerdo con las respuestas del excandidato presidencial, pero sin duda esta entrevista es punto de referencia obligado para los estudiosos, para los políticos y para todos los que participamos en política.
 
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Qué pasó en las elecciones
Rocío Londoño.- ¿Cuál es su balance de la campaña electoral?

Petro_2Gustavo Petro
.- Es una de las campañas más interesantes de la historia reciente del país, por la diversidad de propuestas, por el tema Uribe, por la montaña rusa de las encuestas y por la búsqueda de opciones por parte de la sociedad colombiana que fortaleció unas candidaturas y después las debilitó. Eso sucedió repetidas veces, lo que muestra un estado de ánimo que yo calificaría como de búsqueda; eso me parece interesante porque ese estado de ánimo al final permite encontrar salidas.
Mi campaña se desenvuelve en ese contexto. También sufre las vicisitudes de lo que yo llamo un punto de inflexión. El 14 de marzo es ese punto: las encuestas nos sacan de la segunda vuelta y hay un crecimiento inesperado del Partido Verde, así como el derrumbe de la candidatura de Fajardo. Las elecciones parlamentarias son en parte una radiografía real de lo que pasó.
R.L.- ¿Qué factores influyeron en ese punto de inflexión?
G.P.- Yo diría que hay dos grandes temas. El primero, las elecciones parlamentarias golpean durísimo a Fajardo. No ocurre lo mismo con el Polo, aunque sí muestran un agotamiento y una pérdida de encanto del partido. Mantiene su votación pero pierde curules. El Partido Verde crece en Bogotá mientras el Polo decae.
Bogotá se vuelve crucial, tanto para el Partido Verde como para nosotros. Lo que sucede en Bogotá es que la ciudadanía, especialmente el estrato tres (que en las elecciones pasadas había sido proclive al Polo y que en las elecciones de 2010 se pasa al Partido Verde y al Uribismo), tiene una percepción negativa de la Administración. Eso nos golpea al punto que perdemos nuestra posibilidad de segunda vuelta e incluso de ocupar el tercer lugar.
Fuerza del Polo, fuerza de Petro
R.L.- ¿Qué le quedó a usted de la campaña electoral?
G.P.- El Partido Verde se quedó con buena parte de la expectativa juvenil. Nosotros logramos una enorme fuerza en el Caribe colombiano -población pobre y madura-. Nos convertimos en la segunda fuerza política sin regalar una bolsa de agua en una sociedad que culturalmente está acostumbrada a esas prácticas. Nos fue muy bien en el Occidente (Valle del Cauca, Cauca, Nariño), es decir, los dos litorales son mi gran base política. La región andina es más proclive a Mockus y fuertemente uribista. Estas tendencias nos llevan a dar, en el inmediato futuro, una respuesta sobre el poder regional en el Caribe colombiano y en el Pacífico; y nos obligan a buscar una reconstrucción democrática en la región andina (en especial en Antioquia y Bogotá)
R.L.- ¿Cómo consolidar la fuerza del Caribe y del Pacífico?
G.P.- El Polo no tiene fuerza regional en el Caribe pero sí en el Pacífico. Cuando hice la diferenciación geográfica no estoy hablando del Polo, estoy hablando de mi candidatura. Si se compara la votación de estructuras del Polo en el Caribe con la votación de Petro en esa zona, la distancia es muy grande. En el Pacífico hay una mayor conexión entre el Polo y Petro. En Antioquia es todo lo contrario: el partido anda separado de Petro. La fuerza del Polo estaba en Nariño y Bogotá.
¿Dónde está Petro?
R.L.- Usted calificó al Partido Verde de sectario y elitista: ¿Descarta cualquiera alianza con los Verdes?
G.P.- Esas frases provienen del hecho de que en varias oportunidades les he hecho el ofrecimiento de converger y no han dicho nada. El partido verde tiene un origen que pocos conocen: proviene de la AD-M 19. Las primeras reuniones se hacen entre Mockus, Lucho Garzón y Petro; yo soy el que sugiere que la agrupación de esas tres personas se comunique con el partido verde para adoptarlo como fórmula política. La propuesta fue mía.
R.L.- ¿Y por qué retornó al Polo?
G.P.- Cuando se abre la consulta del Polo nos toca decidir a Lucho y a mí si retirarnos o no. Lucho se va y yo decido permanecer y gano la consulta. Cuando proponemos la coalición, llamamos a Sergio Fajardo, que cometió el gran error de rechazar esa propuesta, pues en ese momento era el candidato más fuerte de los tres y habría sido el gran beneficiario de esa alianza. Alguien decide llamar a Peñalosa y aparece la famosa foto de los quíntuples. Yo estaba a treinta metros de la foto. La tomaron en el Congreso y desató una gran oleada de comentarios, pero quedaba la pregunta: ¿por qué Petro no está ahí?
Ese factor fue decisivo para tomar la decisión de participar en la consulta del Polo, no porque no me hubieran invitado a la foto, sino por lo que eso significaba: un sector de ellos, al parecer simpatizante de Peñalosa, vetó mi nombre, sin mayor oposición de Mockus y Lucho. Y vetaron mi nombre por el fuerte perfil que yo tenía y aún tengo de opositor de Uribe, de hombre de izquierda y excombatiente. Ellos no querían cargar con mi imagen negativa, construida por el mismo Uribe. Eso provocó un distanciamiento e imposibilitó la consulta interpartidista del 14 de marzo.
Todo lo negativo del 14 de marzo, golpeados Fajardo y yo, y con un leve fortalecimiento de Mockus, se hubiera podido evitar si se hubiera logrado una sinergia entre Pardo, Fajardo, Mockus y Petro, optando por una consulta interpartidista. La fuerza política hubiera sido considerable: no lo fue porque del partido verde, de Pardo y de un sector del Polo surgieron rechazos y estaban dispuestos a impedir que eso sucediera.
Aun con los resultados de primera vuelta, volví a proponer un acuerdo. Hablé con Pardo, pero el partido liberal ya estaba succionado por Santos. Pardo ya era un remedo de liderazgo. Ya no existían la iniciativa y la audacia para oponerse a Santos.
Yo logré recuperar al Polo, gracias al resultado electoral que fue bueno. Incluso intenté dar un salto a la convergencia democrática, proponiendo el apoyo a Mockus en la segunda vuelta. Pero el partido verde rechazó esa alianza, liderado otra vez por Peñalosa, sin que Mockus se opusiera. El resultado final no es solo que nos ganaron sino que nos triplican en votos, lo cual tiene efectos políticos. Eso afecta el proyecto democrático, el cual además está padeciendo diversas crisis, entre otras razones por el giro del actual gobierno que está colocando a Uribe en la oposición al gobierno, y porque nosotros no hemos mostrado capacidad de reacción y respuesta.
La vieja izquierda y la diversidad
R.L.- ¿Qué viabilidad y utilidad tendría para el país y para la oposición democrática el acuerdo pluripartidista que usted propone?
G.P.- Este tema tiene que ver con una discusión filosófica, pero atendiendo a la realidad histórica de Colombia. La discusión relacionada con el tema de lo múltiple y con el hecho de que la política del siglo XX, tanto de derecha como de izquierda, desconoció lo diverso. Hoy se debe reconocer que la vieja tesis democrática de las mayorías sobre las minorías no tiene razón de ser porque la minoría es irreductible, e incluso ya no se puede hablar de minorías sino de singularidades. Estamos ante la realidad de esas multiplicidades o de lo que Negri llamaría multitud, fenómeno que ha sido empujado por la globalización, la cual ha acercado esas diversidades y ha acortado las distancias simplemente oprimiendo una tecla.
Sobre la necesidad de mantener la multiplicidad del ser humano surge la pregunta ¿cómo construir un concepto de lo democrático? No puede ser la mayoría sobre la minoría, porque la primera termina aplastando, e incluso destruyendo físicamente a la segunda. Si lo singular es irreductible, la forma de tomar decisiones en una democracia del siglo XXI pasaría por el concepto del acuerdo.
Cuando se funda el Polo Democrático, el criterio era construir un partido que respetara la multiplicidad. Con la llegada de la vieja izquierda, el Polo regresa el viejo concepto de la homogenización ideológica y, por tanto, a la negación de cualquier idea de diferencia. De ahí parte la explicación de la crisis actual del Polo. Si se miran las consignas de la consulta del Polo, no sólo había dos personajes enfrentados -Carlos Gaviria y Petro- sino dos percepciones de la política que ya habían chocado dentro del Polo en varias oportunidades. La tesis de Gaviria era profundizar un proyecto de izquierda con identidad. Yo propongo acordar el futuro, es decir, el acuerdo como la opción dentro de la sociedad colombiana para resolver los problemas democráticos que la aquejan, y que tienen que ver al final con el tema de la violencia y la paz. El acuerdo es una propuesta vencedora en las elecciones del Polo, pero no pudo consolidarse en la práctica porque fue saboteada por la mayoría de la dirección del Polo.
Acuerdo fuera del Congreso
R.L.- ¿En qué se diferencia el acuerdo que usted propone de la alianza de Unidad Nacional del presidente Santos, que ya tiene cerca del 85 por ciento del Congreso?
G.P.- Hay una gran diferencia entre un acuerdo de partidos y un acuerdo ciudadano. El 85 por ciento de apoyo del Congreso no significa el 85 por ciento de apoyo ciudadano. No es que niegue la necesidad de acuerdos entre partidos, de hecho en la cotidianidad del Congreso de la República se hacen múltiples acuerdos partidistas. El tema no es un acuerdo entre partidos, sino acuerdos sobre lo fundamental, retomando la expresión de Álvaro Gómez Hurtado.
Es importante que a los jefes de la oposición les den carros, como solicitaron en la reunión que tuvieron con el ministro Vargas Lleras, pero ese no es un tema fundamental para el país, como si lo es la discusión sobre el territorio, la paz. Hay que propiciar un acuerdo ciudadano porque cada vez se demuestra más que los partidos no representan al conjunto de la sociedad. Hay un gran segmento de la sociedad, sobre todo la más débil, que necesita una transformación y que no se expresa en los partidos. Por eso no existe unidad nacional, eso es un criterio absolutamente equivocado. Existe una unidad entre sectores del gobierno, que por cierto ya se está fragmentando. El gobierno representa nueve millones de electores que constituyen una importante capa de la población colombiana, pero respecto al electorado es una tercera parte de los colombianos.
Aquí hay dos palabras mágicas: diálogo para un acuerdo y territorialización -es en el territorio donde se encuentra la base de la sociedad-. Para buscar un diálogo de la sociedad colombiana hay que territorializar los temas de tierra, agua, víctimas, reconciliación y democracia. Esa fue la propuesta que hice a Santos. No la ha acogido aunque ha tomado algunos temas. Que en su discurso de posesión Santos hablara de las cuatro piedras en lugar de los “tres huevitos” de Uribe es un avance.
El problema del gobierno es que quiere proponer esas reformas a través de un acuerdo interpartidista en el Congreso. Ahí está la gran debilidad, pues no se trata de expedir una ley, sino de hacer reformas que solo tendrán efecto si se aplican en el territorio.
La cuestión de la tierra
R.L.- ¿La presentación, por parte del gobierno, de los proyectos de ley sobre reparación de las víctimas de la violencia y restitución de tierras debilita a la oposición o la fortalece?
Petro_3G.P.- La oposición debería mantener la iniciativa, pero no en el sentido de atacar los proyectos, porque entonces estaríamos atacando lo que hemos defendido. Terminaríamos al lado de la extrema derecha. Cuando yo le propuse a Santos que dialogáramos y propiciáramos un diálogo nacional, había una actitud negativa de los partidos que no están en el gobierno. Este gobierno está dando un giro histórico sobre estos temas, similar al que dieron dos personajes que intentaron una reforma de tierras (Alfonso López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo). Pero ambos reformadores fracasaron. En el tema de tierras hubo un intento normativo en la Constitución de 1991, que desató una oleada de violencia, uno de cuyos principales agentes fue el paramilitarismo. Sin que las estadísticas aún estén completas, ya podemos hablar de 150 mil asesinatos en los campos de Colombia.
En días pasados hubo una reunión en Barrancabermeja a la que asistieron el gobierno y varias asociaciones campesinas. Me dijeron que hubo una gran movilización campesina, lo cual indica que hay una expectativa rural que se puede volver movimiento campesino y que representaría a quince millones de personas que por el miedo y el terror impuesto en los últimos años no se ha podido manifestar. El gobierno anuncia reformas, como lo hicieron López Pumarejo y Lleras Restrepo. Ese intento normativo coloca a la oposición en la tarea de profundizar esas reformas, territorializarlas y generar movilización social. Eso ayuda a volver eficaces esas reformas, e incluso a detener una nueva oleada de violencia que los usurpadores de tierras, que combinan todas las formas de lucha, pueden provocar. Esto nos lleva otro reto: formular un segundo paquete de reformas que ofrezcan salidas pacíficas a los usurpadores de tierras a través de la justicia transicional.
Desafortunadamente todavía no se ha empezado a discutir estos temas. El gobierno sólo ha mostrado intenciones y la oposición, en sus dos grandes vertientes, no ha mostrado iniciativa. El Partido Verde está ensimismado y el Polo, aunque ha pensado muchas veces estos temas, está perdiendo una oportunidad histórica, debido a sus conflictos internos y a que decidió censurar los temas de mi campaña.
Negociar con los narcos
R.L.- ¿En qué consiste su propuesta de “transar jurídicamente una salida pacífica con las mafias”? ¿Acaso no lo intentaron Gaviria y Uribe?
G.P.- César Gaviria lo logró con la familia Ochoa, pero nunca colocó requisitos distintos al de dejar de ser narcotraficantes a quienes se sometieran a la justicia; es decir, Gaviria no tocó el tema de la tierra y ese fue un gran error. Fue una solución a medias, porque Pablo Escobar quedó suelto y fundó el paramilitarismo, que después se legalizó con las Convivir, que inicialmente fueron decretadas por Gaviria, pero fue Uribe su gran impulsor.
Estos dos casos hacen que sea necesario diferenciar una negociación judicial de una negociación política. La negociación política siempre es sobre el poder, lo que se agravó cuando Uribe llegó a la Presidencia, pues negoció el poder con los grupos paramilitares. Yo propongo negociación judicial bajo el concepto de justicia transicional de cara la reconciliación.
La pregunta es: ¿qué se le puede proponer hoy a un narcotraficante usurpador con poder militar y político? Santos dice que hay que llevar el ejército y que si se establece que esa tierra es usurpada se le devuelve a las víctimas. Hasta ahí llega el gobierno de Santos. Yo le expresé personalmente mi opinión: el general que dirija esa operación termina en la nómina del narcotraficante. No hay ejército para combatir o defender la restitución de tierras porque así se mueve el poder local en Colombia. El gobierno no ha entendido este planteamiento.
Sería más eficaz si en vez de mostrar el fusil, yo muestro al fiscal y propongo una política de negociación judicial. Esa negociación no la hace Santos, la hace la Fiscalía. ¿Qué se puede tranzar en esa justicia transicional? Pues menos cárcel y garantías de no extradición. Y a cambio el Estado recibe la decisión, por parte de quienes acepten la negociación, de abandonar el narcotráfico, que no es más que la vieja política de sometimiento a la justicia, pero adicionada con la entrega de tierras por confesión, lo que equivale a entregar el poder.
No sé si esta negociación logre acabar con el narcotráfico -no soy tan optimista-. Posiblemente se desplace a México. Pero lo que sí lograríamos es que un porcentaje importante de narcotraficantes aprovechen la oportunidad de una justicia transicional, y queden millones de hectáreas en manos del Estado.
La ley de justicia y paz reformada por la Corte, que llevó a Uribe temeroso de la verdad a extraditar a los jefes paras, no la aprobada por el Congreso (que legalizó el poder paramilitar,) es un buen pilar para lo que yo propongo. La Ley de justicia y paz es un buen comienzo, pero no cubre un problemas grave y es la forma cómo el poder mafioso se ha tomado Colombia. Si hay una salida donde el usurpador, a través de la justicia transicional, entrega pacíficamente las tierras a las víctimas, habría no solo un proceso de restitución y democratización de la tierra, sino también un espacio para pasar de un diálogo nacional sobre tierras a un proceso de paz.
De la ley y del poder
R.L.- ¿Es suficiente la salida jurídica? ¿Qué hacemos con los sectores sociales y las prácticas culturales que mantienen vigentes las estructuras mafiosas en el país, que es en parte lo que Mockus planteó en la campaña presidencial?
G.P.- Coincidimos con Mockus en que no sólo se puede hablar de estructuras militares, sino que estamos hablando de prácticas culturales que sostienen el modelo, tema que también desarrolla Luis Jorge Garay. Fui el primero en decir que el paramilitarismo era un mal concepto porque no son organizaciones al lado de los militares, sino al lado de los políticos, al lado del poder.
Pero Mockus no habla del poder, su enorme afición a endiosar la norma, siendo la norma misma una segregación del poder, lo lleva a hacer invisible el tema del poder y del territorio. Desde una perspectiva académica, Foucault analiza la relación territorio y población, llegando a un concepto de poder diferente al del marxismo (Foucault define el poder como relacional y con capacidad de manifestarse de múltiples formas en el territorio). En Colombia la organización militar mafiosa se puede eliminar, enterrar, matar, desmovilizar, pero lo que prevalece es el poder mafioso sobre el territorio. Se engañó a la sociedad colombiana al decir que la desmovilización de las organizaciones militares de los narcos llevaba a la desnarcotización del país. El poder mafioso, por el contrario, aumentó en el territorio colombiano. La manifestación económica de este poder es el latifundismo improductivo y la concentración de la tierra. Por eso es que el gobierno de Uribe no podía explicar por qué seguían aumentando las estadísticas del desplazamiento forzado, aunque se había “arrinconado” a las FARC y “acabado” con el paramilitarismo. La pregunta que surgía entonces es: ¿quién desplaza a la gente? Pues el poder mafioso que se ha empoderado de Colombia. Este concepto de poder es clave porque se trata de desmantelarlo pacíficamente.
La paz, entre ciudadanos
R.L.- Usted ha sido particularmente crítico de las FARC y de la lucha armada en general. En las circunstancias actuales cuál sería su propuesta para solucionar el conflicto armado interno.
G.P.- Yo no soy crítico de la lucha armada en general. Yo tomé las armas alguna vez. En la realidad colombiana el uso de las armas está llevando a un fortalecimiento de la extrema derecha y el debilitamiento de una opción democrática. Eso lo habíamos reconocido los que estábamos en armas en 1989 y por eso las dejamos. En ese momento llegamos a la conclusión de que no era viable la lucha armada como un elemento de construcción democrática en Colombia. Las FARC y el ELN decidieron seguir con las armas y se degradaron. Hoy es muy difícil encontrar un colombiano que no crea que la continuidad de las FARC imposibilita la construcción de un proyecto democrático.
La persistencia de las FARC en las armas mueve mi crítica, pero yo no puedo criticar la historia de las FARC, no puedo criticar por qué surgieron, son realidades de nuestra historia. Lo que pregunto es porqué en América Latina los proyectos democráticos han avanzado con sus errores y aciertos y la excepción es Colombia.
Lo que colectivamente hemos propuesto en el Polo, que está escrito en el ideario de unidad aunque silenciado por quienes dirigen actualmente el partido, es una idea de paz diferente a la clásica, es decir, a la de una negociación entre actores armados, Estado – guerrilla. Yo pienso que ese tipo de negociación es irrepetible. La paz hoy es un acuerdo entre ciudadanos sobre temas fundamentales.
Me preguntó ¿qué pasaría con las FARC en una eventual situación donde hubiera una transferencia de tierras a víctimas y a campesinos y un proceso de equidad social? Posiblemente unos profundizarían la violencia y otros aceptarían esa nueva realidad y abandonarían la guerra. Ojalá que la mayoría aceptaran este cambio. Pero las FARC son un movimiento fragmentado, como el Estado y la sociedad colombiana. Las FARC no pueden seguir siendo las protagonistas de un proceso de paz: son los ciudadanos los que deben tomar el protagonismo y hacer que los actores armados reaccionen.
Territorializar la política
R.L.- ¿Cómo lograr que los ciudadanos se interesen en participar en lo que usted denomina diálogo nacional, teniendo en cuenta que usted mismo dijo que hay una gran parte de la sociedad colombiana que no está interesada en temas como el desplazamiento, las víctimas, el agua?
PetroG.P.- Si territorializamos, activamos la ciudadanía. Yo lo llamé en mi campaña constituyente local. Uno de los grandes errores de la constituyente del 91 es que se hizo un acuerdo nacional sin pensar en el territorio; se delegó este importante problema a una comisión de ordenamiento territorial que a pesar de los grandes esfuerzos de Orlando Fals Borda nunca se le prestó atención. Como consecuencia de la falta de atención al tema territorial, a los cinco años de promulgada la Constitución, las élites locales se levantaron en armas masacrando cualquier opción democrática y pregonando la idea de la refundación de la patria, de la cual el uribismo es su expresión política. Por eso hoy tenemos un gobierno balbuceante pues no sabe si seguir el proyecto del uribismo de la refundación de la patria o acogerse a la filosofía constitucional.
Insisto en que el tema del territorio es clave; eso lo logra Uribe con los consejos comunitarios, pues aunque no invita a toda la comunidad, sino a sus amigos, territorializa su gobierno y pega el uribismo al territorio. Por eso en mi campaña me di a la tarea de caminar por la calle, incluso sin la compañía de estructuras del Polo. Otra debilidad del Partido Verde es que no está territorializado, es una oleada virtual. Para mover el tema del agua, por ejemplo, debo ir a Carmen de Bolívar, la Mojana, Magangué, es ahí donde se mueve la población, donde se concreta la participación ciudadana.
El Polo, Carlos Gaviria
R.L.- En una entrevista reciente usted afirmó que el Polo era incapaz de expresar un proyecto nacional. Esa y otras críticas a la dirección del Polo dan la impresión de que usted no se siente cómodo en ese partido.
G.P.- El Polo se pensó para aglutinar a todos los sectores progresistas de Colombia y enfrentar el uribismo; pero eso ya no existe porque el proyecto democrático se diluyó en varias facciones políticas. El Polo no fue capaz de ser el partido del proyecto democrático. Hay demócratas en el Partido Verde, en organizaciones indígenas, en lo queda del liberalismo, incluso hay sectores democráticos en el uribismo que hoy no tienen una opción política. No fuimos capaces de ser el polo de atracción democrática del país. Ahora se trata de ver cómo logramos coordinar ese proyecto democrático en su dispersión.
R.L.- Clara López celebró la creación de una “corriente democrática” dentro del Polo, liderada por usted, y a la vez le recordó que en el Comité Ejecutivo lo espera una silla que usted se ha resistido a ocupar. Por eso le critican el no respetar las reglas del juego.
G.P.- Son ellos los que rompieron las reglas de juego, de convivencia mínima. La consulta es una regla fundamental dentro de la historia del Polo. Hubo una consulta para escoger candidato presidencial del PDI entre Antonio Navarro y Samuel Moreno. Nosotros derrotamos a Samuel Moreno. Cuando vino el proceso de aglutinamiento con Carlos Gaviria, hubo una consulta entre él y Antonio Navarro. Ganó Gaviria y de inmediato todos colaboramos en su campaña. En la alcaldía de Bogotá hubo una consulta para escoger candidato entre María Emma Mejía y Samuel Moreno. Yo apoyé a María Emma Mejía. Ganó Samuel: al día siguiente los que apoyamos a María Emma nos pusimos a trabajar en la campaña de Samuel. En cambio cuando yo gano la consulta, el resultado inmediato de los simpatizantes de Carlos Gaviria es no apoyar ni trabajar en la campaña.
R.L.- ¿Y la foto que usted y los miembros de la dirección del Polo se tomaron con Carlos Gaviria, fue flor de un día?
G.P.- Hay que mirar ese hecho dentro del cronograma electoral. Cuando Gaviria dice que entra a salvar el barco, es en el mes de abril de 2010. Pero la campaña había empezado en septiembre de 2009, y desde el 14 de marzo ellos habían roto las reglas del juego. Incluso sectores de Carlos Gaviria nunca estuvieron en mi campaña: Gloria Cuartas apoyó la candidatura de Jaime Araujo, sectores del antiguo trotskismo levantaron la campaña del voto en blanco y otros, sin decir nada, hicieron huelga, es decir no actuaron.
Hubo un hecho que no hice público porque estaba en medio de la campaña: un mes antes de las elecciones del 14 de marzo, el presidente del Polo negó la firma para la publicidad en televisión, aunque había dinero para eso. Todos los partidos tratando de ganar potenciaron a sus candidatos volviéndolos presidentes de sus partidos. En mi caso no fue así, porque no querían que a mí me fuera bien. Había un sector del partido que creía que si a mí me iba mal habría una recuperación del partido. Sólo cuando una encuesta muestra que estoy por debajo del 4 por ciento, ante el peligro de una crisis financiera por el famoso umbral del 4 por ciento (porcentaje mínimo para obtener recursos del Estado para la campaña presidencial), sólo entonces algunos sectores deciden meterse a la campaña y Gaviria dice: “El barco se está hundiendo, vengo a salvarlo porque usted no tiene un programa de izquierda”. ¿Quién rompió las reglas? ¡Ellos!
No es inteligente ni sensato que, una semana después de finalizada la campaña presidencial en la que yo había obtenido un millón 400 mil votos, resultado aplaudido incluso por nuestros rivales hasta el punto de tomar las banderas nuestras, lo que me lleva a enviar una carta a Santos proponiendo un diálogo sobre banderas que yo mismo he defendido, se me censura y se me dice que no estaba autorizado para hacer esa propuesta. Clara López, a quien yo puse como fórmula vicepresidencial de manera unilateral (pues no fue una negociación sino una decisión mía) es la encargada de censurarme. Entonces, lo que hay es una homogenización del partido, es decir, ellos no quieren a Petro. Me vuelvo un obstáculo porque gané la consulta y porque represento unas tesis que tienen que ver con el respeto de lo múltiple, con un foro plural, con una tesis de acuerdo que va en contravía de una homogenización ideológica del Polo y de confrontación.
Izquierda de estrato tres
R.L.- Usted dice que el discurso de la izquierda no llega a los pobres. ¿Es un defecto del programa del Polo o del lenguaje de los dirigentes? ¿Qué cambios introduciría usted para enmendar esa falla?
G.P.- Es un tema de comunicación. Hay incomunicación entre izquierda y pobres. La derecha se comunica más fácilmente con los pobres. ¿Nos preguntábamos por qué? Yo hablaba de la tradición de la izquierda que es el sindicalismo, que por la realidad política y violenta de Colombia se ha reducido a un sindicalismo de empleados públicos, los cuales son vistos en muchas partes del país como privilegiados por las capas mayoritarias pobres. Las campañas parlamentarias de izquierda son campañas encerradas en guetos sindicales de donde salen votos suficientes para ser senador o representante, pero no más.
Yo veía eso críticamente, porque mi estilo de campaña no es encerrado, sino en la calle. Hicimos un análisis de lo qué pasa en la calle en Colombia. La mayoría de la calle es estrato tres y dos. El pobre no está en la calle sino es por el vendedor por el ambulante o los trabajos informales. El estrato uno se refugia en su barrio, no tiene nada que hacer. El rico tampoco está en la calle. El tema está en que si la izquierda se queda en el estrato tres, donde tiene sus fuentes de comunicación, no va a lograr las mayorías y ahí es imprescindible la comunicación con los estratos uno y dos, tanto rural como urbano, es decir, con los pobres.
Samuel “solito”, MOIR y clientelismo
R.L.- ¿Cómo puede un proyecto de izquierda convivir con prácticas clientelistas? Usted afirmó recientemente que la corrupción en la Alcaldía de Bogotá no es de miembros del Polo, que son una ínfima minoría en la administración, sino de funcionarios nombrados por el alcalde Moreno y su hermano. ¿Significa esto que el Polo está exento de toda responsabilidad política en el manejo de la ciudad?
G.P.- Este es un tema que venía siendo discutido en el PDI, es decir, la fase del Polo entre 2002 y 2006. Para muchas corrientes (feministas, LGBT, indígenas, defensores de derechos humanos) que confluimos en la configuración del Polo nos encontramos con facciones que venían del sindicalismo, especialmente del magisterio, como la de Jaime Dussán. En ese momento también llegó Samuel, no la ANAPO, Samuel solito. Ambos traían un estilo de prácticas muy similares al clientelismo.
Hubo un primer choque porque cuando se disputa la candidatura presidencial del Polo en el 2006, había dos candidatos: Samuel y Navarro. Nosotros derrotamos de lejos a Samuel, pero el primer problema surge porque ganamos la Alcaldía de Bogotá con Garzón y obviamente al ganar la Alcaldía, la discusión de las prácticas administrativas se volvió fundamental. Garzón se equivocó en ese momento, pues tratando de no potenciar las corrientes de Petro y Navarro, que él llamaba las corrientes del M-19, decidió apoyarse en Dussán y Samuel. Y éstos traían el clientelismo, así que Garzón no logró detectar a tiempo el peligro de las prácticas clientelistas dentro de un proyecto alternativo.
Eso no fue muy visible porque estábamos creciendo y ellos no eran mayoría. Ellos van empoderándose y yo tomé la decisión de que para controlar ese clientelismo cada vez mayor, que se construyó a partir de la administración de Bogotá, nuestro mejor aliado era la izquierda tradicional y los invité a ser parte del PDI. No esperaba que al cabo de los años se armara una alianza entre la izquierda tradicional y ese sector clientelista, pues yo suponía que la izquierda tenía diferencias ideológicas con nosotros, pero no estaban involucrados en prácticas clientelares.
Y lo que ha sucedido es una alianza de Jorge Robledo e Iván Moreno, que en el pasado no hubiera sido tan importante porque Robledo no tenía la fuerza que ahora tiene en el Polo, e Iván Moreno estaba solo. La familia Moreno gana la Alcaldía de Bogotá y lo que hace es profundizar cien veces lo que Lucho incipientemente había permitido. Se empoderan las clientelas, logran poder político y económico y atraen una masa de miembros en el Congreso y en el ejecutivo por ese tipo de prácticas. Y al juntarse con la izquierda tradicional hacen una mayoría en el Polo.
La alianza izquierda tradicional – clientelismo se puede describir así: la izquierda tradicional cree que está utilizando unos personajes oscuros (clientelistas) con la intención de derrotar el oportunismo de derecha que representa Petro. Por su parte, los clientelistas creen que están utilizando a unos personajes de la izquierda tradicional para destruir la opción que está criticando al clientelismo en el Polo. Esta masa clientelar de Bogotá se destruye una vez se pierda la alcaldía. Desde la lógica del partido comunista y del MOIR esto hará posible que, una vez desaparecida la facción clientelar, se pueda construir un partido de marxistas revolucionarios, lo cual va en contravía de lo que se planteaba el Polo en sus inicios y era constituirse en un proyecto que convocara la diversidad.
El veto al entendimiento
R.L.- Me sorprende que la izquierda tradicional descarte lo que en la vieja terminología se llamaba un frente democrático amplio, táctica que tanto el Partido Comunista como el MOIR han utilizado en diferentes momentos de la vida nacional.
G.P.- Yo propuse hacer una consulta interpartidista para enfrentar a Uribe -me refería a la construcción de un frente amplio-; se lo dije a los sectores de la izquierda tradicional. Aquí debemos de nuevo aterrizar el tema a la realidad colombiana. El Partido Comunista cumplió la semana antepasada ochenta años y el MOIR no está muy lejos, ambos tiene una historia en la que volvieron cultura la oposición. Nosotros, en cambio, venimos de una corriente (el M 19) que se construyó con la tesis de ser una alternativa de poder. Y lo ha practicado: se volvió mayoría en la Constituyente, ganó la Alcaldía de Bogotá, la gobernación de Nariño, con todo y sus errores y aciertos.
Cuando yo propongo el acuerdo interpartidista sobre mínimos fundamentales, estoy hablando de ser gobierno y esa perspectiva de ser gobierno con otros no encaja en esa cultura de oposición. La izquierda se siente bien siendo oposición. Si perdemos la alcaldía de Bogotá, la izquierda tradicional se siente mejor porque se quita el embeleco de gobierno que existía y se mantiene la tesis de oposición.
El otro elemento fundamental es el uribismo, porque provoca polarización y reacción. Uribe polariza en contra de nosotros, y entre nosotros nace una contestación a ese ataque. La polarización lleva a que el contrincante se te parezca.
Dos hechos reflejan esa tesis. El primero, cuando estaba preparando el debate del paramilitarismo en Antioquia, lo cual genera la persecución de Uribe contra mí, sorprendentemente Jorge Robledo se opone al debate porque yo propongo un acuerdo por la verdad. Sabiendo yo que la verdad es un instrumento democrático. Es la única vez que yo vi que alguien de mi bancada se oponía a un debate. Para Robledo plantear el tema de un acuerdo era desdibujar la oposición. El segundo, fue la marcha contra las FARC. ¿Qué dice el Polo frente a la marcha contra las FARC? Dice que es uribista. Al decir que es uribista no capta que es la mayor marcha de la historia de este país. Estos hechos nos han costado muchísimo, hasta el punto de que hoy en día es muy difícil para el Polo desmarcarse de las FARC. Todo esto generado de manera hábil por Uribe, el cual ha sabido aprovechar las contradicciones internas del Polo.
Corriente democrática
R.L.- Usted afirmó que en Bogotá “la ciudadanía castigará al Polo” en las elecciones de octubre de 2011. Ante esa posibilidad, ¿quién sería un buen aliado?
Petro_4G.P.-Tenemos que escaparnos del escenario del Polo y plantear un proyecto democrático. ¿Cuál es la posibilidad de que el proyecto democrático mantenga la Alcaldía de Bogotá o por lo menos incida en ésta? O mejor dicho: ¿Cómo logramos que Bogotá no se pase a la derecha?
Nosotros hemos construido una, “la corriente democrática”, que involucra gente de dentro y fuera del Polo; todavía hay una discusión acerca de la permanencia o no dentro del Polo por parte de los integrantes de esta corriente que me han nombrado su vocero. Aunque el tema de Bogotá todavía se está debatiendo y es prematuro hablar de decisiones, hemos planteado que la “corriente democrática” mantendrá su autonomía política con miras a las elecciones de octubre de 2011 y con tres propuestas claves: (1) Tener excelentes candidatos, ajenos a la corrupción y con capacidad de gobierno; (2) Construir bloques regionales democráticos, y (3) Hacer propuestas de transformaciones democráticas reales que no se queden en simples coaliciones electorales. Esto lo vamos aplicar a Bogotá. Más adelante se presentarán propuestas concretas y veremos si funciona.
R.L.- Hay sectores del Polo que lo apoyan, pero dicen que usted actúa solo y no los consulta…
G.P.- Se ha formado un petrismo sectario que yo he intentado destruir porque no nos sirve para la construcción de las grandes colectividades que queremos construir para cambiar a Colombia. Por eso nunca he dejado que se consolide lo que ha dado en llamarse el petrismo. Si fuera por una decisión individual hace tiempo me hubiera retirado del Polo; pero la búsqueda de construcción colectiva, incluso antes de la consulta presidencial del Polo, me llevó a privilegiar, más que mi deseo personal, una colectividad plural que me quiere acompañar y que constituye una potencia que mis contradictores no ha podido destruir.
Herramientas como el Twitter también me han permitido complementar mi trabajo en la calle. Hoy tengo 20 mil seguidores, que no es una gran cifra pero que comparada a la de otros dirigentes del Polo es amplia, lo cual genera molestias en el sector tradicional. Lo cierto es que tenemos una corriente en proceso de organización. Ese vacío de organización, esa ambigüedad de no saber qué va a pasar en cuatro meses, si estamos dentro o fuera o del Polo, si construir o no un nuevo proyecto, es propio de un momento de transición que, además, genera la necesidad de mucha acción individual, pues mientras nosotros estamos sumergidos en nuestros problemas, el país se está moviendo, el gobierno está actuando, los grandes temas se están dirimiendo y nosotros aquí encerrados. Por eso es necesario construir más que una corriente, una colectividad. He llamado más de tres veces al Partido Verde para que salga de su ensimismamiento y hablemos de los temas nacionales.
R.L.- ¿Qué papel político aspira a desempeñar ahora y en los próximos dos años?
G.P.- Yo tengo un liderazgo derivado de 1 millón 400 mil votos, que es un acumulado colectivo e individual del trabajo realizado durante una década. Esa votación es un eco, que muchos quisieran que finalice lo más rápido posible. Yo quisiera alargarlo porque es la forma de reproducir un mandato popular en términos de programa. La encuesta de ayer (6 de septiembre) me da el punto de favorabilidad más alto desde cuando me tienen en cuenta en esta medición -es un signo favorable en el cambio de percepción de la sociedad colombiana con respecto a mi persona-. ¿Qué puede pasar con eso? No tengo idea.